Supo tomar una importante decisión en un momento
clave de su vida. Como actor, no tenía muchas posibilidades de hacer las
películas que realmente quería rodar, así que, ¿por qué no escribirlas y
dirigirlas él mismo? Así, Achero Mañas, a pesar de su corta filmografía, se ha
convertido en uno de los directores más interesantes del panorama español.
El madrileño
Juan Antón Mañas Amyachs -nacido el 5 de septiembre de 1966-pertenece a una
familia muy vinculada al teatro, pues su madre es la actriz Paloma Lorena y su
padre el dramaturgo Alfredo Mañas. Pasó su infancia en el madrileño barrio de
Carabanchel, vinculado al mundillo de la literatura, las tablas y el arte.
Al terminar el
bachillerato se matricula en pintura en la escuela de artes y oficios, al
tiempo que hace sus pinitos como actor. A los 15 años ya aparecía en Las
aventuras de Enrique y Ana
interpretando un pequeño papel de miembro de un grupo musical que se hacen
llamar los Coconuts.
Pero la
interpretación no le llena, y decide dejarlo, coincidiendo con el nacimiento de
Laura, su primera hija. "La interpretación me resultaba un poco humillante
porque estaba participando en muchos proyectos que no me interesaban nada. En
España se hacen tres o cuatro películas al año serias, que me gustan, afines a
mí. En algunas de ésas puede haber un papel en el que yo encaje, pero claro,
también hay otros quinientos actores que encajan", me comentaba Mañas en el
transcurso de una entrevista.
Así las cosas,
decide lanzarse a la escritura y dirección de sus cortos Metro, Cazadores -galardonado con el premio Goya al mejor
corto- y Paraísos artificiales.
Mientras los rodaba ultimaba la escritura de su primer largometraje, El Bola, sobre un niño maltratado por su padre.
Por aquel
entonces, el productor José Antonio Félez está creando Tesela, su compañía de
producción, y llega a la conclusión de que el guión de El Bola es perfecto para llevarlo a la pantalla.
Contrata como protagonista al niño Juan José Ballesta, que obtuvo el Goya al
mejor actor revelación, que se suma a los otros tres que obtuvo la película,
entre ellos el de mejor película.
Su segundo
largometraje fue Noviembre,
de 2003, ambicioso homenaje a la figura de su padre, autor teatral, y del
mundillo de las tablas en general. Dio a conocer al excelente actor Óscar
Jaenada, que encarnaba a Alfredo, idealista creador de un particular grupo de
actores.
Aunque justo
después de esta cinta, Achero Mañas dirigió el documental Blackwhite, sobre el proceso de paz en Irlanda del
Norte, pasaron siete años hasta que volvió a dirigir una cinta de ficción.
"Necesitaba descansar un poco y hacer otras cosas con mi vida. Para mí
es muy importante el cine, pero no es lo único. Principalmente me he dedicado a
estudiar Filosofía, aunque no terminé la carrera, sino que hice algunas
asignaturas", me explicaba Mañas. Por fin, en 2010 dirige Todo lo que tú
quieras, donde Juan Diego Botto encarna a Leo, abogado
capaz de todo para cuidar a su hija, tras el fallecimiento de la madre.