Actriz de gran versatilidad interpretativa.
Capaz de encarnar a mujeres de todo tipo, ha triunfado tanto en comedias muy a
la española como en películas de alta tensión dramática.
Respecto a
su talento, está claro que algo tiene que ver su apellido. Pertenece al clan de
los Ozores, una familia muy conocida del cine español. En concreto, es hija de
José Luis Ozores, mítico actor de Los ladrones somos gente honrada o El tigre
de Chamberí, entre otras muchas películas entrañables de la España de posguerra.
Y es sobrina de Antonio Ozores -despiporrante secundario caracterizado por ese
hablar abrupto y tan alocado que no se le entendía nada- y del director y actor
Mariano Ozores (Dos chicas de revista). Además es prima de Emma Ozores, quizá
la artista la menos conocida de la familia.
Adriana
Ozores nació en Madrid el 21 de mayo de 1959. A los nueve años murió su padre y a cuando cumplió veinte
años comenzó sus pinitos como actriz gracias a su tío Mariano. Trabajó con él
en películas de medio pelo, con argumentos simples y verdulescos, con actores
como Fernando Esteso y Andrés Pajares. De esa primera época son Los
energéticos, Los chulos o Cristóbal Colón, de oficio... descubridor, en donde
también coincidió con su tío Antonio. En 1984 dio un salto de calidad con Los
zancos, de Carlos Saura, si bien Adriana tenía sólo un pequeño papel.
Seguidamente se interesó por las series de televisión, en donde participó,
entre otras en Turno de oficio (1986). Aunque desde sus comienzo compaginó el
cine con el teatro, fue por esta época cuando empezó a destacar más sobre las
tablas, con trabajos importantes para "Bajarse al Moro" y sobre todo para
clásicos como "La celestina", "El alcalde de Zalamea" o "El vergonzoso en
palacio". A finales de la década de los 90 regresaría con fuerza al cine, pero
nunca dejaría del todo el mundo del teatro.
En esta
segunda época de su carrera Adriana es una actriz mucho más madura a la hora de
elegir sus papeles en la gran pantalla. Así en 1998 destaca en La hora de los valientes, de Antonio Mercero, uno
de los pocos filmes sobre la Guerra Civil española que no resulta tendencioso
ni maniqueo. Por su trabajo, Adriana logró el Premio Goya y la Medalla del Círculo
de Escritores Cinematográficos a la mejor actriz secundaria. También son de esa
época las comedias de Miguel AlbaladejoLa primera noche de mi vida y Manolito
Gafotas. Pero ese mismo año de 1999 la actriz probó con fortuna con su faceta
más dramática en el thriller Plenilunio, en la más desenfadada Pídele cuentas al rey, con Antonio Resines, y en
Cuando vuelvas a mi lado, su primera colaboración con la directora Gracia
Querejeta. También participó en trece episodios de la serie Periodistas.
Ya en el
nuevo milenio, Adriana Ozores ha demostrado que es una de las actrices más
convincentes del panorama nacional. Especialmente interioriza como nadie
situaciones angustiosas o preocupaciones cotidianas que entristecen el ánimo.
Lo demostró con creces en los notables dramas en En la ciudad sin límites
(2002), La vida de nadie (2002) o La suerte dormida (2003). En 2004 volvió a
encontrar en su camino a Gracia Querejeta y rodó con ella la que seguramente es
su mejor película hasta la fecha, Héctor. Y al año siguiente mantuvo el rol de
los papeles serios con la original El método, en donde era una aspirante a un
puesto de trabajo, y con Heroína, en donde encarnaba a una madre coraje que
sufre la drogadicción de su hijo. Además, comenzó a interpretar al personaje de
Lola en la serie de éxito Los hombres de Paco. Lo último que ha hecho es
Nacidas para sufrir, una drama femenino que ha supuesto su tercera colaboración
con Miguel Albaladejo.