Para muchos aficionados Alan Rickman es sobre todo Severus Snape,
profesor de Defensa contra las Artes oscuras en el colegio Hogwarts. Pero ese
es sólo un papel dentro de una rica filmografía donde dominan los personajes
malvados.
Aunque no
siempre es el malo de la película, es verdad que Alan Rickman es experto en
encarnar a tipos siniestros y retorcidos. Su cara remite a cínicos egoístas que
pergeñan engaños y maldades, un poco al estilo del actor clásico George
Sanders. Le van como anillo al dedo y no hay nada que hacer. De todas formas,
este prestigioso actor británico parece reírse de esos roles embotellados y a
menudo acentúa en sus composiciones un cierto aire de perdedor patético e incluso
de gafe, con lo que aporta un punto de humor como marca personal.
Alan Sidney
Patrick Rickman nació el 21 de febrero de 1946 en Londres, Inglaterra. Segundo
de cuatro hermanos, es hijo de un galés y una irlandesa. Su padre falleció cuando
él tenía sólo ocho años. Tras el colegio, estudio Diseño Gráfico en Chelsea, y
tres años más tarde se graduó en el Royal College of Art. En esa institución conoció
a Rima Horton, una mujer con la que convive desde entonces, aunque nunca se han
casado. Relativamente tarde entró en el mundo de la interpretación, atraído sobre
todo por el teatro, donde trabajó durante años, compaginándolo durante los años
80 con apariciones en series televisivas. Como destacó en las tablas
interpretando al conde Valmont, en 1987 se presentó al casting para participar
en la película Las amistades peligrosas,
de Stephen Frears. Pero se quedó sin el papel, que fue a parar a John
Malkovich. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, porque su debut en la
gran pantalla le deparó el éxito inmediato. Tuvo lugar nada más y nada menos
que en Jungla de cristal, en donde
interpretaba al malvadísimo Hans Gruber, que secuestraba un rascacielos de
Nueva York y para quien Bruce Willis se iba a convertir en una pesadilla. El
actor británico pergeñó un personaje perfecto, un villano malísimo que tenía
réplicas y explosiones de mal humor que generaban cierta comicidad.
Los 90
fueron años de gran cosecha. Volvió a hacer un papel muy parecido al de Gruber
como el sheriff de Nothingham en Robin
Hood, príncipe de los ladrones (1991) y apareció en la comedia Ciudadano Bob Roberts, de Tim Robbins.
Pero también empezó a destacar en película británicas con más caché, dramas más
trabajados en los que Rickman se sentía a gusto con papeles maduros. Así
llegaron Con mis ojos cerrados (1991), el biopic Mesmer (1994), y sobre todo Una
insólita aventura y Sentido y
sensibilidad, ambas de 1995 y donde coincidió con Hugh Grant. La
versatilidad de Rickman se hizo entonces manifiesta y adquirió un cierto caché
de buen actor. Al año siguiente se metió en la piel de Rasputin, un telefilm en donde lo mejor era su excéntrica
composición. En 1997 probó a ponerse detrás de las cámaras en El invitado de invierno, la que es hasta
el momento su única película como director. Se trataba de un hondo drama, con
guión del propio Rickman, ambientado en las gélidas costas escocesas y que
retrata la relación entre una madre y su hija viuda, fantásticamente
interpretada por Emma Thompson. De regreso a la interpretación rodó el discreto
thriller El beso de Judas (1998) y
seguidamente dio muestras de sus dotes para la comedia en Héroes fuera de órbita (1999).
A partir del comienzo del milenio el nombre y el rostro de Alan Rickman
se relacionan con las aventuras mágicas de Harry Potter. Su papel de Severus
Snape, presente desde la primera parte Harry
Potter y la piedra filosofal hasta el colofón de la saga, Harry Potter y las reliquias de la muerte (2ª
parte), es uno de los más siniestros y memorables que ha interpretado. Y
entre película y película de Potter ha podido hacer algunas películas de gran
repercusión mediática: Love Actually
(2003), en donde encarna a un marido adúltero pillado por su mujer (uno de esos
papeles de patetismo triste que tan bien se le dan); y El perfume (2006), donde le toca sufrir las consecuencias paternales
del asesino Jean-Baptiste Grenouille. En 2007 y en 2009 fue fichado por Tim
Burton para interpretar papeles secundarios de cierta importancia en sus
películas Sweeney Todd, el diabólico
barbero de la calle Fleet y Alicia en
el País de las Maravillas, respectivamente. Y lo próximo que veremos de él
será Gambit, un thriller de tintes cómicos protagonizado por Cameron Díaz y
Colin Firth.