Sus grandes ojos
azules encandilan al público, así como sus gruesos labios. Lleva desde muy
joven delante de las cámaras, pero aunque ha dado sobradas muestras de su
talento, Amanda Seyfried aún tiene mucho que decir en la pantalla. No sólo
actúa, sino que se luce a la hora de cantar temas de Abba.
Nacida en Allentown (Pensilvania), el 3 de diciembre de
1985, Amanda Michelle Seyfried empezó a los 11 años como modelo. Pero tenía muy
claro que quería ser actriz, curiosamente porque no se sentía capacitada para
nada más. "No me dedico a esto por una razón concreta. Empecé porque
quería encontrar el recipiente perfecto para toda mi energía. Y porque no soy
buena en nada más, ni en los deportes ni en los estudios", explica.
Tras varios papelillos en series televisivas, se llevó una
desilusión con su debut en el cine, pues le prometieron uno de los dos papeles
protagonistas de Chicas malas. Llegó
a escoger iniciar sus estudios en la Universidad de Fordham, de Nueva York, en
lugar de otro sitio, porque estaba cerca de las localizaciones del rodaje. Pero
finalmente dieron los dos papeles principales a Lindsay Lohan y Rachel McAdams,
y a ella la relegaron a un rol secundario, como Karen Smith, la menos avispada
del grupo de animadoras.
A pesar de la calidad de las cintas, la actriz no llamó
mucho la atención ni en Nueve vidas
ni en Alpha Dog. Tuvo más suerte en
el ámbito televisivo cuando la seleccionaron para interpretar a Sarah Herickson,
hija mayor de una familia polígama, en la serie Big Love, protagonizada por Bill Paxton.
Su consagración en el cine le llegó con Mamma mia!, adaptación del musical compuesto por canciones de Abba,
donde interpretaba a la hija de Meryl Streep, una joven que invita a su boda a
tres tipos, uno de los cuales -no se sabe quién- es su padre. A la joven no se
le daba nada mal cantar, y pese a que las críticas no fueron demasiado
entusiastas, la cinta triunfó masivamente, sobre todo entre el público femenino.
Durante el rodaje se enamoró del chico con el que se casaba
en la ficción, Dominic Cooper, con quien estuvo saliendo una temporada.
Posteriormente se ha comprometido con el actor Ryan Phillippe, al que conoció
en una fiesta de Halloween organizada por la actriz Kate Hudson.
A Seyfried le gusta probar un poco de todo en la gran
pantalla. Protagonizó una cinta de terror, Jennifer's
Body, con Megan Fox, y encarnó al personaje aludido en el título -una
prostituta- en Chloe, drama del prestigioso
realizador canadiense Atom Egoyan.
Tras dos cintas románticas, Amanda Seyfried ha
pasado a protagonizar la adaptación de uno de los cuentos más universales, Caperucita Roja, en la nueva revisión de
la historia dirigida por Catherine Hardwicke (Crepúsculo), que ha reconvertido el relato tradicional en un
thriller fantástico y oscuro.