Empezó en el cine siendo una niña y la hemos visto crecer. Anna Paquin demostró desde el primer momento su capacidad interpretativa.
El nombre completo de ella es Anna Helena Paquin. Hija de un
profesor de educación física y una profesora de inglés, nació en Winnipeg,
Manitoba (Canadá), aunque muy pronto, cuando tenía cuatro años, se mudó a Nueva
Zelanda. Posee la doble nacionalidad canadiense y neozelandesa, aunque prefiere
esta segunda.
Excelente estudiante, soñaba con llegar a ser primera
ministra de Nueva Zelanda o en todo caso abogada. Ni se le había pasado por la
cabeza ser actriz, cuando siendo muy pequeña se presentó a un casting para
interpretar a la hija de Holly Hunter, en El piano. En realidad no quería el papel, sino que fue para
acompañar a su hermana, y porque de esa forma, ese día no tendría que ir a
clase. La directora Jane Campion quedó encantada ante su gran expresividad, y
decidió que era la niña ideal para el papel.
Con esta película, Anna Paquin hizo historia, al convertirse
en la segunda actriz más joven que ha ganado el Oscar, sólo superada por Tatum
O'Neal. Se convirtió también en la primera actriz neozelandesa que ganó la estatuilla. Cuando salió a
recoger el premio a la mejor actriz de reparto no sabía qué decir, por lo que
se quedó muda -como el personaje de su madre en la película-, muerta de risa,
hasta que todo el auditorio también estalló en carcajadas. A continuación, se
volvió a sentar con sus padres, dejando plantado al actor Gene Hackman, que
debía llevarla a la sala de prensa.
Pero la pequeña Anna siguió estudiando. No tenía ninguna
intención de continuar ejerciendo de actriz, y de hecho estuvo ausente de las
pantallas tres años. Lo que ocurrió es que la presión de poderosas agencias de
actores y directores deseosos de contratarla era constante. Finalmente, aceptó
una oferta de Franco Zefirelli, para interpretar el papel de la protagonista,
Charlotte Gainsbourg, de pequeña, en Jane Eyre (1996). A continuación, le contrataron para pequeños
papeles Steven Spielberg, en Amistad,
y Anthony Drazan, en Hurlyburly.
Carroll Ballard le dio el papel protagonista, una niña decidida a criar unos
gansos, en Volando libre.
Mientras rodaba esta película, lo pasó bastante mal porque sus padres se
divorciaron.
Anna Paquin volvió a triunfar a gran escala con su papel de
Pícara, una joven mutante, en X-Men,
adaptación de las peripecias del célebre grupo de superhéroes. Su éxito
propició dos secuelas en las que repitió el papel. Entre entrega y entrega tuvo
tiempo de rodar títulos muy bien escogidos, como Casi famosos, Descubriendo a Forrester, La última noche, Una historia de Brooklyn, e incluso se puso a las órdenes del español Jaume
Balagueró, en Darkness. Con la
serie vampírica creada por Alan BallSangre fresca también ha tenido un gran éxito.