Ha muerto a los 79 años Annie
Girardot, gran dama del cine francés. Padecía la
enfermedad de alzheimer, hecho que quedó documentado en el
film Ainsi va la vie, de 2008.
Su
filmografía supera de largo el centenar de películas.
Trabajó con los grandes del cine europeo, desde clásicos
como Luchino Visconti y Marcel Carné, a directores actuales de
innegable talento como Michael Haneke.
Annie
Girardot había nacido en París el 25 de octubre de
1931, de una relación adúltera, el padre nunca la
reconoció, y murió cuando ella tenía dos años,
la madre era comadrona. Estudió para enfermera, pero el
gusanillo de la interpretación prendió en ella, e
ingresó en el Conservatorio de la rue Blanche, de modo que en
1954 se sumaba a la compañía de teatro de la Comedia
Francesa. Jean Cocteau quedó impresionado al verla en escena,
y dijo que "era el temperamento dramático más hermoso
de la posguerra".
Debutó
en el cine con Treize à
table (1955), de André
Hunebelle, aunque siguió con la "troupe" hasta 1957, y
alternó actuaciones en radio, televisión e incluso en
cabarets y revistas. De hecho sus papeles en la pantalla eran
menores, aunque con Jean Gabin hizo El
comisario Maigret (1958)
y brilló como prostituta en la obra maestra de Luchino
Visconti Rocco y sus
hermanos (1960).
Irónicamente se enamoró de Renato Salvatori, actor cuyo
personaje en el film la apuñalaba repetidamente. Se casaron y
tuvieron una hija.
Por
Tres habitaciones en
Manhattan (1965),
adaptación de una obra de George Simenon a cargo de Marcel
Carné, fue premiada en Venecia. Se especializó en
papeles de mujer popular, profesional de oficios varios, desde
maestra a policía o doctora. Precisamente un papel de doctora
le dio el César a la mejor actriz, fue en el film La
vida privada de una doctora
(1977).
Trabajó
con actores franceses importantes como Philippe Noiret -La
solterona (1972)-, Jean
Rochefort -Amor en
rebeldía (1972)-,
Alain Delon -Tratamiento
de shock (1973), Alias
el gitano (1975)-, Lino
Ventura -La bofetada
(1975)-, Louis
de Funès
-Votad al señor
alcalde (1978)-, Con
Fernando Rey, a las órdenes de Luigi Comencini, hizo la
divertida comedia El gran
atasco (1979). Nunca
dejó de trabajar hasta que se lo impidió la enfermedad,
pero está claro que los 80 y los 90 fueron épocas
menores para su carrera de cine -en cambio derivó hacia la
canción con Bob Decout, montando espectáculos musicales
en los que perdió bastante dinero-, con papeles pequeños.
Destaca su intervención en Testigo
de excepción
(1995), original puesta al día de la obra de Victor Hugo "Los
miserables", que le dio su segundo César. Por eso sorprende
que el gran Michael Haneke la escogiera para dos de sus películas
malsanas que le caracterizan, La
pianista (2001) -tercer
César- y Caché
(2005).
Cuando
sabe que padece alzheimer, Girardot no se arredra. Publica libros de
recuerdos, mientras la memoria aguanta, e incluso hace un film en que
ella interpreta a una enferma con ese mal -Je
préfère q'on reste amis-,
y más tarde se presta a un documental sobre ella como paciente
de alzheimer, quiere concienciar al mundo sobre la enfermedad.