A finales de los 60 fue uno de los directores que
más influyeron en la radical transformación del cine de Hollywood, y en que las
películas se hicieran más crudas y realistas. El gran Arthur Penn falleció el
martes 28 de septiembre por la noche, en su casa de Manhattan, por paro
cardíaco. El día anterior había cumplido 88 años. Deja a los cinéfilos grandes
títulos como Bonnie and Clyde y La jauría humana.
Nacido el 27 de
septiembre de 1922 en Philadelphia (Estados Unidos), Arthur Penn era hijo de un
fabricante de relojes y una enfermera que se divorciaron cuando sólo tenía 3
años. Arthur y su hermano mayor, Irving -posteriormente un famoso fotógrafo- se
fueron a vivir con su madre, en Nueva York y Nueva Jersey. Penn tuvo una
infancia desgraciada que comparaba con la de Antoine Doinel, el celebérrimo
protagonista de Los cuatrocientos golpes
de François Truffaut.
En el instituto
empezó a interesarse por el teatro. En 1943, Arthur Penn se alistó en el ejército,
donde organizó un grupo de teatro con otros soldados. Después de la guerra,
estuvo estudiando en las Universidades de Perugia y Florencia, en Italia.
Intrigado por los nuevos métodos realistas de interpretación de Konstantin
Stanislavski, se fue a estudiar al célebre Actors Studio, de Nueva York.
Arthur Penn
empezó a trabajar en la televisión como jefe de planta en los nuevos estudios
de NBC. En 1953, Fred Coe, productor que era muy amigo suyo porque ambos habían
coincidido en el ejército, le dio su primer trabajo como director en la serie The
Gulf Playhouse, de
carácter experimental, porque los actores hablaban directamente a la cámara.
Por aquel entonces Penn también ejercía como director teatral de montajes de
Broadway.
Por aquella
época, Arthur Penn se enamoró de Peggy Maurer, una joven actriz que había
acudido a uno de sus castings para un programa televisivo. Ambos han estado
casados 54 años y tuvieron dos hijos.
El citado Fred
Coe fue quien produjo el primer largometraje de Arthur Penn, El Zurdo, un
western psicológico, basado en una obra de Gore Vidal, que protagonizó Paul
Newman, como Billy 'El niño'. En el film ya estaban presentes diversos
elementos que se repetirían a lo largo de la filmografía de Penn, pues el
protagonista era un joven inmaduro que recurría a la violencia para rebelarse
contra el sistema. Curiosamente, la cinta pasó casi desapercibida por las
carteleras de Estados Unidos, pero tuvo un gran éxito en Europa. No sería la
primera vez, pues Penn estaba destinado a despertar más pasiones en el Viejo
Continente que en su propio país.
En Estados
Unidos logró triunfar con su segundo largometraje, El milagro de Anna
Sullivan, adaptación de
una obra de teatro de William Gibson. Decidió contratar a Anne Bancroft y Patty
Duke, las mismas actrices que habían protagonizado el montaje teatral de
Broadway. Las dos fueron galardonadas con el Oscar, mientras que Penn se tuvo
que conformar con la nominación.
Penn empezó a
rodar El tren, pero
su protagonista, Burt Lancaster, exigió que le despidieran y fue sustituido por John Frankenheimer.
Tras Acosado, con Warren Beatty, dirigió una de sus mejores películas, La
jauría humana,
adaptación de una novela de Horton Foote (adaptada nada más y nada menos que
por Lillian Hellman), con Marlon Brando, Robert Redford y Jane Fonda. Un joven
escapa de prisión y vuelve a su localidad natal de Texas, donde su esposa tiene
un 'affaire' con el hijo del más rico del lugar. El sheriff trata
infructuosamente de mantener el orden. En este título emblemático, Penn describió
la sociedad sureña de su país, y muestra lo fácil que puede desencadenarse la
violencia cuando aparentemente todo va bien.
Sin duda, aquel
era el momento de mayor inspiración de la carrera de Penn, que a continuación
dirigió nada más y nada menos que Bonnie and Clyde, obra maestra basada en la carrera
crinal de Bonnie Parker y Clyde Barrow, dos famosos atracadores de bancos de
los años 30. Contó con un sólido guión de David Newman y Robert Benton, y con
un reparto de actores -Warren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hackman- que parecían
nacidos para encarnar a sus personajes.
A partir de ese
momento, Penn decidió que prefería encargarse de películas pequeñas, y muy
personales, que tienen mucho que ver con la posterior eclosión del cine
independiente en los 80 y 90. El restaurante de Alicia se basa en una canción del músico folk
Arlo Guthrie, al que contrató como protagonista. El protagonista es otro joven
outsider, antisistema, que con un amigo guitarrista viaja al restaurante
regentado por Alicia, que se convertirá en su refugio habitual.
En Pequeño
gran hombre, Jack
Crabge, un anciano de 121 años, rememora su periplo en el salvaje oeste, en los
tiempos del general Custer. El film se inscribe en la corriente revisionista de
desmitificación de los personajes ensalzados por los westerns tradicionales,
criticando a Custer y al Séptimo de Caballería, y por extensión al ejército
estadounidense que por aquel entonces combatía en la Guerra de Vietnam.
En los 70, Penn
dirigió un gran thriller, La noche se mueve, con Gene Hackman y una Melanie Griffith
por entonces jovencísima, y colaboró en el film documental Visions of Eight, sobre las Olimpiadas de Munich. También
fue el responsable de Missouri,
correcto western con Marlon Brando y Jack Nicholson. En los 80, su estela se
apagó, con películas, Georgia
y Agente doble en Berlín,
correctas pero a años luz de los mejores títulos de su filmografía. Fue también
productor ejecutivo de la serie Ley y orden.