Será para siempre, ruede lo
que ruede, Amelie Poulain, aunque ha demostrado su versatilidad para papeles
muy distintos. Audrey Tautou se convirtió en muy poco tiempo de carrera en todo
un icono del cine francés.
Nacida
el 9 de agosto de 1978, en Puy-de-Dôme, Francia, Audrey Justine Tautou es hija
de un dentista y una profesora que hizo carrera en el campo de la política. Aunque
la joven Audrey en un primer momento quería dedicar su vida al estudio de los
primates, acabó descubriendo que lo suyo era la interpretación, por lo que se
matriculó en la escuela de actores Cours Florent, donde han pasado grandes del
cine galo, como Daniel Auteuil.
Tras
dar sus primeros pasos como actriz en el ámbito televisivo, debutó en el cine
con Venus, salón de belleza, que le
dio cierta popularidad en Francia. Poco después fue una joven cegada por la
lujuria en El libertino.
Pero
dio la gran campanada cuando Jean-Pierre Jeunet la convirtió en la
bienintencionada y filantrópica Amelie,
tras rechazar el papel Emily Watson, la actriz en la que había pensado, pues no
sabía hablar en francés. Tautou supo expresar a la perfección la candidez y bondad
que requería el personaje, y se convirtió en la novia de Francia. Tras el
triunfo de la cinta, nadie la concebiría sin esta actriz.
En
las entrevistas se le suele preguntar cuándo se desencasillará del personaje.
"Pues es que yo no quiero desencasillarme. Los
periodistas siempre me preguntáis eso. ¿Acaso queréis que me desencasille de
ese personaje? ¿Por qué? Yo la adoro. ¡Si resulta que le debo todo a ella! Fue
el personaje que me dio la fama. Yo intento hacer creíbles todos mis papeles,
pero que me sigan recordando por Amélie me hace ilusión", me comentaba en
una ocasión.
Menos
fabuloso fue el destino de su siguiente colaboración con Jeunet, Largo domingo de noviazgo, que pasó
mucho más desapercibida. Interpretó un pequeño papel, como novia del
protagonista, en Una casa de locos, y
repitió en la secuela, Las muñecas rusas.
Y a pesar de que cobró el mayor sueldo de su carrera, cometió un error en su
primera incursión en Hollywood, en El
código Da Vinci, donde llamaba mucho la atención su absoluta falta de
química con Tom Hanks. Desde entonces decidió que se concentraría sobre todo en
su carrera francesa. "Soy una actriz francesa. No estoy diciendo que nunca
más trabajaré en una película de habla inglesa. Pero mi casa, mi carrera, están
hechas en Francia y nunca me mudaría a Los Ángeles", comentó la actriz.
Mantuvo
una larga relación con el escritor Lance Mazmanian, aunque en la actualidad
está emparejada con el también actor Topher Grace. Asegura que tiene un
carácter fuerte. "Es el rasgo que más me asemeja a Coco Chanel", me
contaba.
Pero responde a la imagen de ser exactamente igual
que Amelie. Tiene por ejemplo una curiosa costumbre muy de ese personaje. Nos
saca fotos a los periodistas a los que nos concede una entrevista, tal vez para
ponerlos en un álbum de fotos como el que encontraba en la celebérrima cinta.