Barbra Streisand es
lo que se dice una artista completa. Capaz de dar lo mejor en sus múltiples
facetas creativas, esta mujer de carácter y voz prodigiosa ha dejado huella sobre
todo como cantante, pero también gracias a una interesante filmografía.
Su rostro es
de los más característicos del cine, perfecto para los más jocosos dibujantes
de retratos caricaturescos. Su superlativa nariz es sobrada marca de identidad,
y no sólo de su origen judío sino también de su carácter imponente, resolutivo,
feminista, con tendencias políticas liberales y progresistas. Artísticamente,
la Streisand lo ha logrado todo, pues reúne una epatante ristra de premios que asustaría
a la mismísima Calíope, diosa de las artes: dos Oscar, cuatro Emmy, un Tony,
ocho Grammy, un Globo de Oro... Y eso sin contar otros galardones relacionados
con la canción, como los 51 discos de oro y los 30 de platino que ha logrado a
lo largo de su carrera. Y un dato que es difícil de superar: es la mujer que
más discos ha vendido en la historia y también la que ha situado más discos
entre los diez primeros (nada menos que 31), cifras que superan a gigantes como
Elvis Presley o The Beatles. Y es que , desde luego, pocos seres humanos han poseído una
voz tan perfecta.
Barbra Joan Streisand
nació el 24 de abril de 1942, en Brooklyn, el barrió judío por antonomasia de
Nueva York. Es hija de un profesor de literatura y una secretaria de escuela.
Barbra estudió en el colegio Beis Yakov y en el Erasmus Hall High School de
Brooklyn, en donde coincidió en el coro con el también cantante Neil Diamond.
Parece ser que sus dotes artísticas tomaron cuerpo en 1956, cuando la jovencita
acudió a Broadway para ver la obra "El diario de Ana Frank". Al verano
siguiente se apuntó a clases de teatro y empezó a participar en pequeños e
independientes espectáculos del off Broadway. En 1960 ganó un concurso de
música, en 1961 apareció por primera vez en un programa de televisión, en donde
cantó el tema "A Sleeping Bee", y en 1962, con veinte años debutó en el musical
de Broadway "I Can Get It For You Wholesale", para el que grabó algunas
canciones de estudio. Su carrera empezaba a despegar.
Tras ese
musical, fue rápidamente fichada por Columbia Records, con quien grabó tres
álbumes de estudio, y en 1964 inició su interpretación en Broadway del personaje de
Fanny Brice en la obra teatral
"Funny Girl". El éxito fue impresionante y la Streisand fue portada de Time y
de Life. La obra se mantuvo en escena hasta 1966, dato por el que resulta más que curioso que
la actriz nunca más volviera a subirse al escenario. Pero así fue. Antes de
comenzar su carrera en el cine, Barbra siguió grabando discos, cada vez mejor
recibidos por el público. En 1964 alcanzó el número uno con su álbum "People",
desbancando a The Beatles. Y tras más discos y discos, en junio de 1967, con
sólo 25 años, congregó en el Central Park de Manhattan a una multitud de
135.000 personas en el que fue un concierto hasta entonces sin precedentes. Luego, debutó en
el cine con la película Funny Girl
(1968), adaptación del musical dirigida por el maestro William Wyler y
coprotagonizada por Omar Sharif. Barbra convenció con su ya tan conocido
personaje de Fanny Brice y ganó el Oscar, compartiendo la estatuilla con la gran
Katharine Hepburn (El león en invierno). Fue la única vez que ha habido un empate entre actrices. Streisand había dado ya muestras
de sus dotes para la comedia, y ese ha sido el género en el que más ha
destacado, junto con el musical, claro. Al año siguiente compartió cartel con
Walter Matthau en la más que deliciosa ¡Hello, Dolly!, musical dirigido por Gene Kelly que trata de una mujer que se
propone engatusar a un comerciante rico. En 1970 trabajo con el director Herbert Ross en la comedia romántica La gatita y el búho y cinco años después
volvería a colaborar con él en el musical Funny
Lady, junto a James Caan y Omar Sharif y donde recuperaba el papel que le
había dado la fama, el de Fanny Brice. Pero en ínterin rodó dos de sus
películas más recordadas. La primera de ellas es la comedia alocada ¿Qué me pasa, doctor? (1972), delicia de
enredo y ritmo dirigida por Peter Bogdanovich y que responde a un remake de la
clásica La fiera de mi niña. Y la
segunda, Tal como éramos, ejemplo
notable de film romántico con el súper galán Robert Redford, bajo la batuta del
especialista Sydney Pollack. El trabajo de la Streisand volvió a llamar
especialmente la atención de la crítica y fue nominada al Oscar a la mejor
actriz.
En aquellos
tiempos su vida personal y sentimental daba tumbos. En 1971 la actriz se
divorció de su primer marido, Elliott Gould, con quien se había casado en 1963
y con quien tuvo un hijo en 1966, el también actor Jason Gould. A partir de
entonces, la Streisand llenó
innumerables páginas de la prensa rosa debido a sus múltiples romances, entre
los que figuran el primer ministro canadiense Pierre Trudeau, Elvis Presley,
Steve McQueen, Ryan O'Neal, Warren Beatty, Don Johnson, Jon Voight, Kris
Kristofferson y algunos otros. En 1998 la actriz volvió a sentar la cabeza y
contrajo matrimonio con James Brolin. Esa vida liberal tenía también su
manifestación política y social, pues la Streisand siempre se ha situado en la
izquierda más o menos radical, apoyando a demócratas en las campañas
presidenciales y reivindicando derechos del tipo gays y lesbianas, o luchando
contra el SIDA, la guerra, y demás banderas que se atribuyen los progresistas.
En 1976
obtuvo de nuevo otro Oscar a la mejor canción, gracias al tema de amor de la
película Ha nacido una estrella (1976), puesta al día de la historia llevada al cine
en el pasado en varias ocasiones, cuyas versiones más conocidas son las de
William A. Wellman y George Cukor. Otro hito en su vida fue sin duda la
publicación en 1981 del disco Guilty, junto a Barry Gibb. El álbum se colocó
como número 1 en todo el mundo y es uno de los más famosos de la historia,
quintaesencia de la música de los 80. En 1983 Barbra Streisand se sintió
preparada para ponerse detrás de las cámaras. Debutó como directora con Yentl, historia de una chica judía, cuyo
guión, producción y protagonismo son también obra suya. Luego, pasaron los años hasta que su
trabajo en el cine volviera a tener cierta repercusión. Fue gracias a El príncipe de las mareas (1991),
película de nuevo dirigida, producida y protagonizada por ella, y que obtuvo 7
nominaciones al Oscar. Y cinco años después dirigió y protagonizó su tercera
película, la estimable comedia romántica El
amor tiene dos caras. Tras ese film, no volvió al cine hasta casi diez años
después, con su inclusión en la comedia Los
padres de él (2004) y después en su continuación Ahora los padres son ellos
(2010). Con su papel de Roz Focker, un rol muy, pero que muy pasado de rosca, ha
coincido con su gran amigo Dustin Hoffman. La pena es que esas películas
suponen un bajón de calidad en su carrera. Mala elección para ir despidiéndose.