Ben Chaplin es un auténtico todoterreno que siempre suma,
nunca resta. Empezó como actor de teatro en Inglaterra y a esa tarea le ha
unido sus trabajos en cine y televisión, tanto en su país natal como en la meca
del cine. En su filmografía, la variedad de géneros que salpica sus trabajos
vuelve a ser una muestra de que siempre es más.
A pesar de su apellido, Ben no tiene ninguna relación
familiar con el legendario Charles Chaplin. Una pregunta a la que ha respondido
y responderá en un sinfín de ocasiones. Ben Chaplin nació el 31 de julio de
1970 en Londres. Hijo de un ingeniero y de una profesora de teatro, pronto
empezó su afición por la profesión de su madre. De pequeño participó en
numerosas obras en el colegio y cuando acabó se matriculó en la Escuela
Guildhall de Música y Teatro, aunque la abandonó antes de terminar sus
estudios. Después de su abandono comenzó a tantear el panorama teatral local y empezó a trabajar. En todos estos años, Chaplin nunca ha abandonado el teatro,
que le ha reportado reconocimiento tanto en su país como en sitios tan
emblemáticos como Broadway. De hecho, es el medio donde ha recibido las mejores
críticas. Aún así, Ben también ha pasado por cine y televisión, campos que
compagina con las tablas.
Su debut en televisión fue en un capítulo de la serie
inglesa hospitalaria Casually (1990).
Para su primer trabajo en cine tuvo que esperar tres años más, aunque la
oportunidad le llegó de la mano de James Ivory en Lo que queda del día. Chaplin secundó a Anthony Hopkins y Emma
Thompson como otro miembro del servicio de la rica casa propiedad de Lord
Darlington. Poco después Chaplin debutó en Hollywood con la comedia romántica La verdad sobre perros y gatos (1996),
donde vivía un romance a dos bandas con Janeane Garofalo y Uma Thurman. Desde
este momento Chaplin optó por compaginar su trabajo en Hollywood con el que
realiza en su país, ya que como él mismo ha confesado en alguna ocasión no
quiere decantarse por ninguno en detrimento del otro. En Estados Unidos
también, pretendió a Jennifer Jason Leigh en el drama Washington Square (1997), de Agnieszka Holland. Un año después
formó parte del reparto coral de la estupenda cinta bélica que dirigió Terrence
MalickLa delgada línea roja. Fue un
soldado que compartía fatigas con los personajes de Adrien Brody, Jim Caviezel, George Clooney, John Cusack, Woody Harrelson, Nick Nolte, Sean Penn y
John Travolta. La experiencia con Malick parece que fue satisfactoria, pues
volvió a trabajar para él en El nuevo
mundo (2005), cinta de aventuras basada en hechos reales que protagonizó
Colin Farrell.
Sin muchos títulos a sus espaldas, da la sensación de que
Chaplin tenía interés por probar distintos géneros. Así pues, a la variedad
anterior hay que añadirle los tres thrillers que protagonizó entre 2000 y 2002.
Poseídos tiene un toque de terror y
en ella se metió en la piel de un escritor que había sido elegido por el
Anticristo para reencarnarse. En Oscura
seducción se "trajo" a Nicole Kidman desde Rusia, todo para comprobar que
ella no era lo que parecía ser. Y en Asesinato... 1-2-3 colaboró codo con codo con la policía Sandra Bullock para impedir que
dos adolescentes cometiera un asesinato. Después de esto ha continuado la
variedad genérica en títulos como el drama Alta
sociedad (Chromophobia) (2005), donde compartió cartel con Penélope Cruz y
Ralph Fiennes, y en la cinta de corte fantástico y dirigida a un público más
infantil Mi monstruo y yo (2007).
Tiene pendiente de estreno en España Me
and Orson Welles, un drama donde ha trabajado a las órdenes de Richard
Linklater. Recientemente ha concluido el rodaje de Dorian, de Oliver Parker donde ha interpretado a Basil, el artista
que pinta el famoso retrato de Dorian Gray.