Ha muerto en Whesthampton Beach, Nueva York, el gran
guionista y escritor Budd Schulberg. Tenía 95 años, y será siempre recordado
por su oscarizado guión de La ley del silencio.
Era hijo de uno de los grandes magnates de Hollywood: B.P.
Schulberg, jerifalte de Paramount. Había nacido el 27 de marzo de 1914 en Nueva
York, rodeado de un ambiente de lujo y ostentación, con estrellas del mundo del
cine siempre pululando a su alrededor. Budd Schulberg supo describir esa
atmósfera irrepetible y decadente en unas formidables memorias, "De Cine.
Memorias de un príncipe de Hollywood", donde explica, por ejemplo, el rechazo
inmediato que le produjo la aventura de su padre con la actriz Sylvia Sidney. Su propia
vida familiar fue bastante movida, pues pasó por cuatro matrimonios, el último
con la actriz y escritora Betsy Ann Langman.
Fue seguramente el efecto acción-reacción el que llevó a
Budd a viajar a la Unión Soviética. En 1934 se había afiliado al partido
comunista en Estados Unidos, espoleado por la injusticia de los años de la
depresión, y el contraste de cierto lujo que le repelía. Pero, nuevo vaivén, no
sólo dejaría el comunismo seis años después, sino que declararía ante el Comité
de Actividades Antiamericanas, donde dio ocho nombres, dos de ellos los de
Herbert Biberman y Ring Lardner Jr. Sin duda que toda experiencia le llevó a
crear la trama de La ley del silencio
(1954), sobre la actuación de las mafias portuarias neoyorquinas, y la
necesidad de denunciarlas. El film dirigido por Elia Kazan -otro que testificó
ante el Comité- ganaría 8 Oscar, incluido el de mejor película, y el del guión
de Schulberg. El escritor se hizo muy amigo del clérigo John M. Corridan, su
inspiración para el padre Barry encarnado por Karl Malden, que curiosamente
falleció hace poco más de un mes.
Pero antes de escribir este guión, había ejercido de modo
pintoresco como entrevistador de estrellas de cine, además de escribir la
novela "What Makes Sammy Run?", una mirada bastante demoledora a las bambalinas
de Hollywood. En los años 40 trabajó para la oficina de cine del Departamento
de Guerra, de donde salieron trabajos documentales esenciales, como El 7 de
diciembre de John Ford, sobre el desembarco
de Normandía, y The Nazi Plan de
George Stevens, que mostraba al mundo el horror de los campos de concentración,
tema que le afectaba personalmente, por sus orígenes judíos. También llegó a
trabajar con F. Scott Fitzgerald, cuando el gran novelista debía 'venderse' a
Hollywood para pagar el tratamiento psiquiátrico de su esposa Zelda, pero
fueron esfuerzos sin frutos palpables.
Con Kazan volvería a trabajar en Un rostro en la multitud (1957), audaz crítica a la televisión y a las masas
crédulas y manipulables. Un año antes se había llevado al cine su gran novela
sobre el mundo del boxeo con el mismo título, Más dura será la caída.
Accidentada fue la producción de Muerte en los pantanos (1958), una trama ecológica dirigida por Nicholas
Ray. Hubo enfrentamiento entre Schulberg -productor y guionista- y Ray a causa
del montaje, pero sea como fuere, el resultado es de gran fuerza, una aventura
de defensa de la naturaleza que se anticipó a muchos filmes que se
autodenominan ecológicos, a cuento de las masacradas aves de Florida para utilizar
sus plumas en sombreros y colchones.
Schulberg seguiría escribiendo libros,
trabajando en televisión y teatro, e involucrándose en obras de caridad. E
incluso en 2001, cerca de los 90 años, empezó a colaborar con Spike Lee en un
libreto para una película sobre el enfrentamiento entre los boxeadores Joe
Louis, negro, y el alemán Max Schmeling, una historia que parecía venirle como
anillo al dedo. Quién sabe, tal vez algún día le veamos en un título de crédito
póstumo en dicho film.