Para el espectador popular siempre
será la última presidenta con Jack Bauer en 24, pero
Cherry Jones se ha labrado una gran carrera como "dama de hierro"
en el teatro.
Ha logrado instalarse en la imaginería
popular gracias a su sillón en la sala oval de Casa Blanca,
que ocupa por merced de la serie televisiva 24. Su papel de la
presidenta Allison Taylor en las temporadas 7ª y 8ª lo
resuelve con enorme aplomo, tanto en sus problemas domésticos
de familia, entreverados con el puesto de poderosa que desempeña,
como a la hora de pergeñar importantes tratados de paz con
líderes de Oriente Medio. Pocos de los fans de la serie saben
que Cherry Jones donde es toda una autoridad es en el mundo del
teatro.
Cherry Jones nació el 21 de
noviembre de 1956 en París, estado de Tennessee, en Estados
Unidos. Su madre era profesora, y su padre regentaba una tienda de
flores. No sabemos si su nombre le fue impuesto por alguna querencia
vegetal de los progenitores -significa en inglés "cereza"-,
pero el caso es que Cherry lo quería hacer en la vida es
actuar, de modo que se graduó en la prestigiosa escuela
dramática Carnegie Mellon.
Lo más interesante de su carrera
de actriz, lo ha realizado Jones en los escenarios. En teatro ha
ganado dos veces el Tony a la mejor actriz, por obras que también
han sido llevadas al cine: en 1995 fue la protagonista solterona de
"La heredera", que en la versión fílmica de William
Wyler dio el Oscar a Olivia de Havilland; y diez años después
repitió premio con el papel principal de "La duda", un
papel de monja que en cine haría Meryl Streep a las órdenes
del mismo autor de la obra teatral, John Patrick Shanley. Son dos
botones de muestra de su buen hacer teatral, que incluye también
"MacBeth", "Angeles in America" e "Imaginary Friends".
En su vida personal, Jones confiesa su
lebianismo, y fue muy sonada su ruptura sentimental con la actriz
Sarah Paulson, con la que convivió entre 2003 y 2009.
Pero Jones no ha desdeñado
cualquier modo de meterse en la piel de personajes diversos de sí
misma. De modo que ha desempeñado la interesante labor de
grabar audiolibros con su poderosa voz, por ejemplo la serie completa
de "La casa de la pradera" de Laura Ingalls.
Acudió a la llamada del nuevo
mago del suspense M. Night Shyamalan dos veces, para El bosque
(2004) y, antes, Señales (2002), donde trabajó
con Mel Gibson, actor con el que ha vuelto a compartir película,
a las órdenes de Jodie Foster, gracias a El castor
(2011).
Su intervención en un episodio
de El ala oeste de la Casa Blanca fue casi una premonición
del papel que le haría más popular: el de la señora
presidenta de los Estados Unidos en 24, una auténtica
dama de hierro que no tendría nada que envidiar a la mismísima
Margaret Tatcher.