Es de esos actores que
resultan familiares cuando uno lo ve en pantalla. El motivo es que le ha visto
en multitud de filmes, algunos de altísima calidad, por lo que su rostro se
asocia a cine del bueno.
Y aunque es cierto que habrá pocos aficionados que acierten a
asociar el nombre de Cliff Robertson con ese rostro cinematográfico, seguro que
hay un buen número de filmes que sí que recordarán, comenzando por la primera
película en que comenzó a destacar, la inolvidable Picnic de Joshua Logan, cuando el actor contaba 22 años.
Clifford Parker Robertson III nació el 9 de septiembre de 1923 en
Los Ángeles, Estados Unidos. Sus padres eran adinerados y tenían un rancho.
Desde muy pronto, en sus años de colegio, se apuntó a clases de teatro, afición
que se iría asentando cada vez más con los años. Cuando tuvo lugar el ataque de
Pearl Harbor por parte de los alemanes, Cliff servía en un barco en el Pacífico
y sus familiares recibieron el aviso de su muerte, una terrible noticia que
luego resultó ser un error. Durante la II Guerra Mundial aparecería
desacreditado en alguna película, pero tras el conflicto bélico comenzaría a
dar verdadera rienda suelta a sus capacidades interpretativas. Parece que
comenzó en una compañía ambulante, pero en 1952 consiguió un pequeño papel en
Broadway, en una obra dirigida por un tal Joshua Logan... Seguidamente se fue
acomodando al otro lado de la cámara en varias series televisivas, como Rock Brown of the Rocket Rangers
(1953-1954). Entonces fue cuando Logan le llamó para acompañar a la pareja
William Holden-Kim Novak en Picnic.
Fue lo que se llama una entrada en el cine por la puerta grande. En 1957 se casó
con la actriz Cynthia Stone, con quien tuvo una hijo, pero a los tres años se divorciaron,
y más tarde volvió a contraer matrimonio con otra actriz, Dina Merrill. Estuvieron
casados 20 años y tuvieron una hija. Pero desgraciadamente la unión también
terminó en divorcio.
Al año siguiente acompañó a Joan Crawford en el drama Hojas de otoño, de Robert Aldrich, y dos
años después se metió en la piel del teniente Hearn en Los desnudos y los muertos, adaptación de la novela de Norman
Mailer por parte de Raoul Walsh. Más tarde su nombre pasó a engrosar el reparto
de numerosos productos televisivos, por ejemplo en Los intocables, con apariciones más o menos esporádicas. En 1960
estuvo a punto de fichar por Alfred Hitchcock para su terrorífica Psicosis, pero el papel finalmente se lo
llevó John Gavin. De aquella época son también algunas soberbias películas,
como Underworld U.S.A. del estupendo
y extremo Samuel Fuller. También encabeza al año siguiente comedias como Mis seis amores y dramas médicos como Hombres que dejan huella. En 1963 encarnó
al joven presidente J.F. Kennedy en Patrullero
PT 109, ambientada en la II Guerra Mundial. En 1964 realiza uno de los
mejores trabajos de su carrera, formando pareja con el gran Henry Fonda en la
película El mejor hombre, drama sobre
el mundo de la política estadounidense dirigido por Franklin J. Schaffner.
También obtuvo papeles estelares junto a Lana Turner en Mil caras tiene el amor (1965) y en la estupenda comedia criminal Mujeres en Venecia (1967) del estupendo
Josep L. Mankiewicz. Antes de terminar la década de los sesenta participó en la
interesante película bélica La brigada
del diablo, junto a William Holden, y, sobre todo, en el drama Charly (1968), donde encarnaba al
protagonista: un hombre con retraso mental que se somete a un tratamiento para
curarle. La Academia de Hollywood premió su trabajo nada menos que con el Oscar
al mejor actor.
Cliff Robertson siguió haciendo cine continuamente, aunque desde
entonces no tuvo ya demasiadas películas como protagonista, y las que
protagonizó no alcanzaron un nivel superior, como Los ases del cielo (1973), Disparo
(1976) o Fascinación, thriller de
Brian De Palma (1976). Él solía ser en ese momento el segundo o el tercero en
discordia. Una base sólida en el reparto, pero ya como actor secundario. Hizo
películas memorables como Los tres días
del Cóndor (1975), La batalla de
Midway (1976). A partir de los años 80 siguió muy activo, y destacó en la
serie de televisión Falcon Crest, a
parte de cómo actor de reparto en películas de cierto renombre, como La fuerza del viento (1992), Un poeta entre reclutas (1994) o la
movidita 2013: Rescate en L.A.
(1996), protagonizada por Kurt Russell. Su despedida cinematográfica fue su
entrañable personaje del tío de Peter Parker en Spider-Man, un pequeño pero jugoso trabajo que él realizó de modo
notable. Robertson falleció el 10 de septiembre de 2011.