En España han existido grandes animadores, sobre
todo en el campo de la publicidad o de los títulos de crédito. Pero Cruz
Delgado es la figura más importante del cine de ficción y de series televisivas
de dibujos animados. Ha creado producciones que marcaron profundamente a los
niños de la época, especialmente Don Quijote de la Mancha y Los
Trotamúsicos.
Nacido el 12 de diciembre de 1929, el madrileño Cruz Delgado
Palomo era ya de pequeño un gran dibujante que emborronaba los libros escolares
con sus ilustraciones, al igual que su compañero de colegio, Pablo Núñez, que
con el tiempo sería otra destacada figura de la animación española. También
hizo sus pinitos de empresario, pues se sacaba un dinerillo alquilando tebeos a
sus compañeros, al fundar una biblioteca ambulante.
Pero sobre todo, Cruz Delgado era un apasionado de Walt
Disney, al que soñaba con poder emular con el tiempo, a pesar de que en España,
ni siquiera existía un lugar donde aprender la técnica de la animación.
Acumulaba todo el material escrito que encontraba sobre el tema, y subía a la
cabina de proyección de los cines a recoger los fotogramas que se cortaban de
los rollos de película, para poder estudiarlos y tratar de entender el proceso
de los largometrajes animados.
Tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, a
Cruz Delgado no le falta trabajo en el campo de las historietas, en revistas
como "Maravillas", "Florita" y "Pumbi", que en los 50 hacían furor en España, y
eran un auténtico fenómeno de masas. A finales de la década, Delgado es
reclutado para trabajar en los legendarios estudios Moro, donde se creaban las
animaciones de personajes muy populares, como la Familia Telerín, que mandaba a
los niños a la cama en la televisión.
Pero Delgado no acaba de entender cómo el enorme potencial
de los estudios Moro sólo se dedica prácticamente al campo de la publicidad , y
no existen intentos de rodar largometrajes animados. Decide dejar la empresa y
acaba en Bélgica, en los estudios Belvision, que adaptaban las aventuras de
Tintín. En Belvision, trabaja como ayudante de animación en el largometraje Pinocchio dans L'Espace, de Ray Goosens, y
llega a publicar en las legendarias revistas "Tintin" y "Spirou".
Cuando finaliza su trabajo en
Bélgica, regresa a Madrid, donde funda una productora dedicada en exclusiva a
los dibujos animados. Su primer corto fue El gato con botas, de 1964, premiado en el Certamen Internacional de Cine
de Gijón y en Gottwaldov (Checoslovaquia). Tras varios trabajos en el mundo de
la publicidad, y una serie de cortos, con los personajes Molécula y el canguro
Boxy, entre otros, debutó en el largometraje en 1973 con Mágica aventura, que se estrena en el cine Imperial de la capital
española, donde solían poner todas las películas de Walt Disney, y logra un
gran éxito.
No tuvo tanta suerte con su
segundo largometraje, El desván de la fantasía, codirigida por José Ramón Sánchez, antiguo amigo y
compañero de los estudios Moro. Por desgracia, no logra distribución en cine,
aunque finalmente consigue reconvertirlo en serie de animación.
En asociación con el empresario
José Romagosa, rueda el episodio piloto de Don Quijote de la Mancha (1978). El proyecto interesa a TVE, que decide emitir 39
episodios, para cuya producción, Delgado tiene que hacer un gran esfuerzo,
primero reclutando animadores a mansalva, e incluso requiriendo la ayuda de la
empresa de su viejo compañero de colegio Pablo Núñez. Logra terminar los
episodios con muy estrecho margen, casi a la hora en que tienen que emitirse.
La serie -que adapta con gran fidelidad y en toda su extensión la obra de
Cervantes- obtiene una gran respuesta de público, y ayuda a descubrir la novela
a toda una generación de niños españoles.
A continuación, aborda su tercer
largometraje, Los viajes de Gulliver (1983), que recoge el episodio de los gigantes de la célebre
obra de Jonathan Swift. Hubo un cuarto largo, Los cuatro músicos de Bremen -primer ganador del Goya al mejor film de animación- que
posteriormente se convertiría en la serie Los trotamúsicos, cuyos personajes se hicieron muy populares.
Además, Cruz Delgado siempre tuvo el sueño de crear esa escuela de
animación que él no pudo tener. En 1998 organizó y dirigió la Especialidad de
Cine de Animación y Dibujos Animados en la ECAM, Escuela de Cine de la
Comunidad de Madrid.