Cinéfilo hasta la médula, ha 'españolizado' el
espíritu de grandes creadores como François Truffaut y Woody Allen. Y aunque se
ha especializado en comedia, logró sus mejores resultados con el drama Soldados
de Salamina. David Trueba hace tiempo que se quitó la
etiqueta de "hermano pequeño del oscarizado Fernando Trueba", hasta el punto de
que ya no está tan claro quién de los dos es mejor director.
Nacido el 10 de septiembre de 1969, el madrileño David
Rodríguez Trueba era el pequeño de una familia con ocho hijos, entre ellos Fernando
Trueba, que se convirtió en un
importante realizador. Su madre se resistía a que David dejara de ser 'el
peque' a tiempo completo, por lo que no le llevó al colegio hasta que cumplió
siete años. Su padre era vendedor ambulante de máquinas de escribir, y David se
acostumbró a escribir en el modelo Lettera 35 que éste solía llevar.
Decidido a convertirse en periodista, estudió Ciencias de la
Información en la Universidad Complutense de Madrid, y antes de finalizar ya le
habían contratado como guionista de Amo tu cama rica, que dirigió Emilio Martínez Lázaro, con Ariadna Gil
de protagonista. El guión retrataba la falta de compromiso en las relaciones
juveniles, mediante un personaje que se pasa la vida detrás de una chica que
mantiene continuos idilios con todo el que se le pone a tiro. El film resultó
ser un poco profético, pues David se enamoró hasta la médula de Ariadna, con la
que se casó, pero que al cabo de muchos años le abandonó para irse con el
famoso actor Viggo Mortensen. Aunque él intenta tomarse los reveses con
filosofía. "La vida es una película mal montada", ha dicho.
Tras obtener el título de licenciado se marchó a Estados
Unidos, para estudiar guión en el American Film Institute. Allí preparó el
libreto de Los peores años de nuestra vida,
que posteriormente también sería llevado al cine por Martínez Lázaro, quien
había quedado muy contento tras su anterior colaboración.
Aunque estos dos guiones estaban muy marcados por el cine de
Woody Allen -chico poco atractivo enamorado de bellezón-, David Trueba cambió
por completo de modelo con su primer largometraje, La buena vida, deudor sobre todo de Los cuatrocientos
golpes de François Truffaut, aunque por
momentos también recuerda al cine de Louis Malle y al libro "El guardián entre
el centeno", de J.D. Salinger. Fernando Ramallo interpretaba a Tristán, un
huérfano que debe elegir entre irse a vivir con su tía o ingresar en un centro
de acogida. Obtuvo cuatro candidaturas a los Goya, en las categorías de
director novel, guión original, actriz revelación (Lucía Jiménez), y secundario
(Luis Cuenca), que fue el único que finalmente ganó.
Trueba tardó unos años en conseguir financiación para su
siguiente película. "Al hacer cine te sientes como un encantador de serpientes,
más que nada porque te encuentras muchas víboras en el camino", ha declarado,
refiriéndose al panorama del cine español. Acabó filmando en el año 2000 Obra
maestra, que desgraciadamente no hace honor
a su título, y cuyo argumento -un director de cine aficionado secuestra a una
actriz de éxito para que protagonice su película- era muy parecido al de Cecil
B. Demented, que John Waters rodó
prácticamente a la vez.
Aunque hasta entonces sólo había rodado comedias, David
Trueba se propuso dar un giro hacia el drama, y llevar a la pantalla Soldados
de Salamina, un interesantísimo libro de
Javier Cercas muy poco cinematográfico, sobre el líder falangista Rafael
Sánchez Mazas, que sobrevivió a un fusilamiento de los republicanos. La jugada
le salió redonda, ya que dio a luz a su mejor largometraje, a pesar de que el
cambio de protagonista -el propio
Cercas en el libro- por una periodista, parece metido con calzador para dar
trabajo a su propia esposa, Ariadna Gil, por aquello de llegar a fin de mes. Cuando
las continuas incursiones del cine español en el tema de la Guerra Civil se
distinguen por ensalzar al bando republicano, y caricaturizar hasta el ridículo
al bando nacional, Trueba acertó al dar a la película un enfoque de izquierdas,
pero respetuoso con los nacionales. Por desgracia, el ejemplo no cundió.
Ha rodado también la irregular pero amena Bienvenido a
casa, con interesantes reflexiones sobre la
paternidad que suenan a autobiográficas, y codirigió con Luis AlegreLa
silla de Fernando, documental que recoge
las brillantes frases de Fernando Fernán Gómez. Además, ha ejercido como
guionista en diversas películas de otros realizadores, como su hermano
Fernando, ya que coescribió Two Much
y La niña de tus ojos.
Trueba -que también ha trabajado en televisión, como
codirector de "El peor programa de la semana"-, ha sido periodista de diversos
medios, ejerce como columnista de "El País", y se ha labrado poco a poco una
carrera como novelista cada vez más interesante. Si "Abierto toda la noche" y
"Cuatro amigos" eran tan hilarantes como intrascendentes, dio un giro hacia la
tragicomedia con "Saber perder", que ganó el Premio Nacional de la Crítica, en
2008. Y eso que tarda más de lo debido en lanzar un nuevo libro porque "Vivir
quita mucho tiempo para escribir".
Entre 2004 y 2007 David Trueba llegó a ser vicepresidente de la
Academia de Cine española. Aunque ha estudiado periodismo, tiene cierta cautela
con los periodistas porque ha sufrido en carnes propias sus malas artes. "En una entrevista estuve media hora explicando por qué
Spielberg me parecía un cineasta superdotado, pero que creía que el tratamiento
de alguno de sus temas no siempre estaba a la altura. Me encontré el siguiente
titular: 'Spielberg le ha hecho un gran daño al cine'. Uno nunca aprende que en
esto de las entrevistas cualquier cosa que digas puede ser reducida a un
titular por el cual pases a formar parte del nutrido grupo de idiotas que
puebla la humanidad".