Su experiencia cinematográfica se inició con la saga
Harry Potter, y se ha prolongado durante más de una década, tiempo en que ha
pasado de niña a mujer. Emma Watson ha demostrado cualidades actorales encarnando
a Hermione Gringer, pero lo que le deparará el futuro es aún una incógnita.
Una de las reglas impuestas por J.K. Rowling para elegir a
los actores que debían encarnar en cine a sus criaturas de la saga Harry
Potter, fue su nacionalidad británica, pues así habían sido concebidas. Sin
embargo una excepción, aunque sea coyuntural, la protagonizó Emma Watson, pues la
futura Hermione Gringer nació nada menos que en París, Francia, el 15 de abril
de 1990. Sus padres, abogados, eran ingleses, aunque parece que una de sus
abuelas era francesa. De todos modos la estancia parisina de Emma se reduce a
cinco años, pues en ese momento sus padres se divorciaron, y la niña se
trasladó con su madre y su hermano pequeño Alexander a la muy inglesa ciudad de
Oxford. De cada uno de sus padres tendría hermanastros, tres por parte de él,
dos por parte de ella.
Si de Daniel Radcliffe se dice que con 5 años ya quería ser
actor, en este caso la empollona por excelencia de la pantalla perdió por un
año, pues 6 primaveras es la edad que se le adjudica para expresar tan
interesante deseo. El caso es que Emma siguió pasos similares a los de su futuro
compañero de Harry Potter, pues sus primeras experiencias interpretativas
fueron en el colegio, a partir de los diez años.
Lo cierto es que cuando se convocaron los masivos castings
para escoger a los personajes de Harry Potter, Emma no tenía ninguna
experiencia profesional al respecto, ni en teatro ni en tele ni, por supuesto,
en cine. Parece que los buscadores de talentos escucharon las recomendaciones
de una profesora de Oxford sobre cierta alumna muy espabilada que... Lo cierto
es que fue la elegida, y probablemente del trío Radcliffe, Rupert Grint y Emma
Watson, ella es la "más actriz", si se nos permite la expresión, resultó
encantadora como chica sabelotodo, con encanto femenino y su punto de picardía.
Además, al crecer como su personaje se ha convertido en una atractiva
mujercita.
Sobre que tiene la cabeza bien amueblada da idea las notazas
que ha sacado durante sus años 'casada' con Harry Potter, sus deseos de
estudiar literatura en la Universidad de Brown, en Providence, y el estar
tranquila incluso pensando que no pasaría nada si abandonara su carrera de
actriz para dedicarse a otras cuestiones. Aunque, la verdad sea dicha, esto
último sería muy extraño. No le gusta que la identifiquen demasiado con
Hermione, y ha llegado a decir que le gustaría interpretar a una colegiala de
instituto americano, para dar otra imagen. En cualquier caso tiene en su cuenta
en el banco una bonita fortuna, diez millones de libras, se ha convertido en
imagen de marcas como Chanel y Burberry, y colabora con el proyecto benéfico
relacionado con la moda People Tree. Y tiene su propia página en internet,
emmawatson.com.
Sobre la vida sentimental de la jovencita, hay mucho rumor y
pocas nueces. Parecen falsos los romances que se le adjudicaron con el cantante
George Craig, con quien coincidió en una campaña publicitaria de Burberry, y
con el español Rafael Cebrián, hijo del directivo de Prisa Juan Luis Cebrián.
De momento la experiencia de Watson más allá de la magia
potteriana es escasa. Ballet Shoes, de
2007, fue una tv-movie para la BBC basada en la novela de Noel Streatfeild,
sobre una joven aspirante a actriz, la ficción imitaba a su realidad, aunque en
esta ocasión la actriz se tiñó de rubio. Además en 2008 puso voz a la princesa
de la ratonil peli animada El valiente Despereaux. Se habló de ella para ser la Lisbeth Salander
hollywoodiense del remake de la trilogía Millenium de Stieg Larrson, pero la
cosa quedó en nada. No obstante tiene intervención en la por llegar My
Week with Marilyn. Tal vez ver en esta peli
lo que fue la vida de Marilyn Monroe haya desanimado a la chica a seguir siendo
actriz, cualquiera sabe. Además se aguarda su protagonismo en The
Perks of Being a Wallflower, donde será una
adolescente poco popular, que relata sus desventuras a través de cartas
dirigidas a un personaje indeterminado.