No tiene un rostro reconocible de inmediato ni tampoco es
una estrella de cine al uso. Sin embargo, Estelle Parsons conoce a la
perfección el mundo de la interpretación y lo ha demostrado a las mil
maravillas de varias maneras a lo largo de su vida.
No por casualidad la actriz recibió el Oscar a la mejor
actriz de reparto, gracias a su personaje de Blanche en Bonnie and Clyde. Prácticamente se trataba de su primera aparición
en la gran pantalla y dejó una honda huella. Por algo sería. Y aunque más tarde
triunfaría en más papeles para el cine y la televisión, la actriz destacaría especialmente
como profesora de interpretación y directora del mítico Actor's Studio de Nueva
York. En fin, que de actuar sabe un rato.
Estelle Margaret Parsons nació el 20 de noviembre de 1927 en
Marblehead, Massachusetts. Hija de una inmigrante sueca y de un norteamericano, estudió la carrera de Derecho en la
Universidad de Boston antes de comenzar una carrera como cantante en los
tempranos años 50. Un poco más tarde, ya con el gusanillo del arte corroyéndole por dentro, marchó a vivir a Nueva York, y allí empezó a escribir
para el teatro y a interpretar algunos papeles para los escenarios del Off
Broaway. En 1963 recibió el Theatre World Award por su interpretación de
"Whisper into My Good Ear/Mrs. Dally Has a Lover". Fue el comienzo de un idilio
que duró toda su vida, pues la actriz cosechó muchos éxitos teatrales y ha sido
nominada a 4 premios Tony, los más prestigiosos del mundo de la escena. En este
ámbito también se ha ocupado de dirigir varias obras, principalmente de William
Shakespeare, hasta alcanzar la dirección del Actor's Studio durante cinco años,
desde 1998 hasta 2003. En su vida personal Estelle se divorció en 1958 de
Richard Gehman, con quien se había casado cinco años antes, y en 1983 se casó
por segunda vez, con Peter Zimroth. La actriz ha tenido tres hijos.
Su primer papel en el cine fue muy leve, en el drama Ladybug Ladybug (1963), tras el cual
apareció esporádicamente en series de televisión sin demasiado interés. En
1967, cuando la actriz tenía ya 40 años, le llegó el papel de su vida en Bonnie and Clyde, y no lo desaprovechó.
Tanto es así, que su siguiente película fue Raquel,
Raquel, dirigida al año siguiente por Paul Newman, y la Academia volvió a
caer rendida ante su talento, de modo que la nominó por segunda vez gracias a su interpretación de Calla Mackie. La estatuilla no recayó esta vez en ella
(sino en Ruth Gordon, por La semilla del
diablo), pero el futuro se presagiaba muy prometedor.
Pero, lo que es la vida, Estelle Parsons nunca volvería a
cosechar éxitos parecidos. De hecho, enseguida desapareció del mapa de las
películas de gran calado. Hizo papeles secundarios en filmes de interés, pero
que nunca alcanzaban a ser obras imperecederas. Entre ellas se cuentan el drama
Yo vigilo el camino (1970) o la
comedia alocada ¿Qué diablos pasa aquí?
(1974). En 1980 estuvo a punto de interpretar a Mrs. Voorhees en la icónica Viernes 13. Y en 1982 destacó como
protagonista en Come Along With Me,
telefilme dirigido por Joanne Woodward, con quien había trabajado en la exitosa
Raquel, Raquel.
Pero la carrera de Estella Parsons ya sólo se
desarrollaba en series de televisión, telefilmes sin mucho empaque y
pequeñísimos papeles en películas discretas, como Dick Tracy (1990), Sólo ellas...
los chicos a un lado (1995) o Un gato
del FBI (1997). En la televisión sí que destacó en algunas series,
especialmente en Roseanne (1989), que
estuvo en cartel ocho años o en la más reciente Empire Falls (2005), prestigiosa miniserie llena de rostros
conocidos. Y seis años después regresa a la pantalla grande de la mano de Al
Pacino con Wilde Salome, puesta al día de la obra teatral que Oscar Wilde
dedicó al martirio de San Juan Bautista.