Actriz de
rostro dulce y ademanes delicados, su carrera ha alternado entre la televisión
y el cine, y en ambos medios ha triunfado sin grandes ínfulas entre el público
y la crítica.
Su primer
papel importante tuvo lugar en 1954, en la película La ley del silencio, obra
maestra de Elia Kazan. La actriz interpretaba a Edie Doyle, la jovencita buena
y educada que enamoraba al basto y rudo protagonista, el inolvidable Terry
Malloy encarnado por Marlon Brando. La Academia quedó encandilado de la rubita
enamorada y le concedió el Oscar a la mejor actriz de reparto. Eva Marie Saint
tenía 30 años, y su carrera presagiaba muchos más éxitos.
Eva Marie
Saint nació en Newark, New Jersey, el 4 de julio de 1924, una fecha muy
señalada en Estados Unidos pues celebran el Día de la Independencia. Su carrera
en el cine no fue muy tempranera, aunque la actriz tenía claro cuáles eran sus
prioridades. Estudió interpretación en la Bowling Green State University, y al
poco tiempo comenzó a trabajar en programas de radio y a aparecer en multitud
de episodios de diferentes series de televisión. Sin embargo, su talento no se
hizo notar con fuerza hasta que interpretó un papel en el teatro en 1953. Fue
en la obra "A Trip to Bointiful", de Horton Foote, y Eva recibió el Premio de la
Crítica. Seguidamente Kazan la fichó para el papel que cambiaría su vida en La ley del silencio. Eva Marie llamaba
la atención por su increíble ternura, su silenciosa tristeza y su corazón dulce y lleno de inocencia. Ni siquiera el bruto estibador de Nueva York pudo soportar
tales reclamos, y tras rendirse a sus pies encontraba la fuerza para
enfrentarse a sus fantasmas y recuperar la dignidad. En 1951 la actriz había contraído matrimonio con el director televisivo Jeffrey Hayden -¡con quien sigue casada después
de 60 años!-, y justo dos días después de recibir el Oscar por su
interpretación Eva dio a luz al primero de sus dos hijos, Darrell y Laurette.
En 1957
trabajaría en dos sólidas películas: el dramón de tres horas dirigido por
Edward DmytrykEl árbol de la vida, junto a Montgomery Clift y Elizabeth Taylor; y una recreación del infierno de la adicción a las drogas en la pionera
Un sombrero lleno de lluvia, dirigida por Fred Zinnemann y gracias a la cual la
actriz recibió la nominación al Globo de Oro y a los Premios BAFTA. Y 1959
llegaría otro de sus más sonoros éxitos gracias a su colaboración con Alfred
Hitchcock en Con la muerte en los talones. La actriz interpretaba a la audaz Eve
Kendall, una atractiva doble agente que se enamoraba del gran Cary Grant. Al
hablar de Hitchcock la actriz comenta: "Me dijo que yo hacía películas donde
lavaba los platos con un delantal gris y que el público quería ver a la actriz
principal elegante y bien vestida..." Y sentencia lacónicamente: "Nadie me vio
como él". Lástima que la actriz nunca más volviera a formar parte de las féminas rubias del genio británico, pese a que se barajó su participación en Marnie, la
ladrona y Cortina rasgada.
En 1960
llegaría la última gran película en la filmografía de Eva Marie Saint. Se trata
de la monumental Éxodo de Otto Preminger, protagonizada por Paul Newman y donde
la Saint encarnaba a Kitty Fremont, el amor de Newman. A partir de esa fecha
hizo varias películas de interés, pero ninguna de ellas tuvo la repercusión de las
anteriores. Acompañó a Warren Beatty en Su propio infierno (1962) y a James
Garner en la ritmosa 36 horas (1965), y el mismo año volvió a coincidir con
Elizabeth Taylor en el melodrama Castillos de arena. En 1966 hizo de nuevo
pareja con Garner y el director John Frankenheimer en Grand Prix y se soltó
definitivamente en la lograda comedia Que vienen los rusos, de Norman Jewison.
También coprotagonizó en 1968 la notable La noche de los gigantes, junto a Gregory
Peck. Pero los papeles que obtenía no le satisfacían y Eva se apartó poco a
poco del cine y dedicó más tiempo a la televisión, en donde realizó
innumerables telefilmes. Entre los más recordados se cuentan el western The
Macahans (1976), el thriller Visión fatal (1984), o los dramas A través de la
oscuridad (1984), People Like Us (1990)-por el que Saint logró el Premio Emmy-,
y Mi Antonia (1995).
En el nuevo
milenio la veteranísima actriz todavía siguió trabajando y ha aparecido en
películas con cierto caché, tales como Soñé con África (2000), Llamando a las
puertas del cielo (2005) y Superman Returns (2006), su último trabajo en
pantalla. En la actualidad vive junto a su marido en Santa Mónica, California.