Porque se puede ser
guapa y simpática. Porque se puede ser atractiva y tener un sentido del humor
desbordante. Porque se puede ser un famoso personaje y ser fresca y sencilla.
Porque se puede tener todo.
Desde Pipi Calzaslargas no ha habido una pecosa tan famosa
en la historia de la televisión. Evangeline tiene en común con su antecesora
sueca la inteligencia, inquietud, espontaneidad y picardía. Trasmite la
frescura de una niña que no ha querido hacerse grande, dicho sin ninguna
consideración peyorativa. Sin embargo, a diferencia de Pipi, Evangeline tiene
que añadir una belleza que la ha convertido en una de las mujeres más deseadas
del panorama televisivo. Aún así, Evangeline no parece reparar mucho en su
estupendo aspecto físico como reflejan muchas de sus apariciones públicas donde
su belleza compite en igualdad de condiciones con su desenvoltura y sentido del
humor. Esta sencillez y cercanía la sitúan lejos del exceso y el artificio de
las celebrities hollywoodienses, un mundo por el que ella siente un nulo
interés. "Mucha gente cree que lo bueno de este trabajo es la fama y la
riqueza. Creo que pagas por la riqueza a través de la fama. No soy de las que
cree que ser famoso es una cosa buena, o excitante, o maravillosa. Pienso que
es algo más pesado, que estorba en tu vida", señala Evangeline.
Y es que como bien dice ella, se convirtió en actriz por
"accidente". Nació el 3 de agosto de 1979 en Fort Saskatchewan (Canadá). Ni sus
dos hermanas ni sus padres tenían vinculación alguna con la interpretación.
Evangeline además de no tener ningún nexo con el gremio tampoco tenía interés
en el tema. Pero un día, en mitad de la calle, un trabajador de la agencia de
modelos Ford reparó en ella y le ofreció tun contrato. A Evangeline no le hacía
especial ilusión, pero decidió que sería una buena idea para pagarse sus
estudios de Relaciones Internacionales en la universidad de British Columbia.
Sus años de estudiante estuvieron marcados por sus trabajos como modelo, alguna
aparición en anuncios televisivos y variados trabajos ocasionales del tipo
camarera, que le permitían aumentar sus ingresos durante los años de
universidad. A esta ajetreada vida hay que añadir que durante sus años en el
campus puso en marcha una comisión de carácter solidario en defensa de los derechos
humanos. Y es que Evangeline es voluntaria desde los 14 años en proyectos
relacionados con niños. Una experiencia a la que añadió la estancia con unos
misioneros en la jungla filipina.
Con tanto trote parece mentira que Evangeline tuviera tiempo
para alguna cosa más, pero el hecho es que lo tuvo. A los anuncios unió su
aparición como extra en series de televisión como Smallville. De ahí pasó al cine, donde también mantuvo la boca
cerrada en su pequeñísimo papel de estudiante en Freddy contra Jason. Algo que no importaba a Evangeline que por
aquel entonces seguía viendo su trabajo en Ford como método de financiación
para sus estudios Por aquellos tiempos tenía como novio a Murray Hone, un
compañero del colegio que se convirtió en un jugador de hockey. La pareja se
casó en 2003 y estuvo junta hasta 2005, año en que se divorciaron. Al parecer
su matrimonio no iba muy bien cuando en 2004 a Evangeline le cambió la vida
radicalmente. Por primera vez le ofrecieron un papel con texto. Y abrió la
boca. Vaya que si la abrió. Acepó interpretar a Kate Austen en Perdidos, la serie de televisión que ha
supuesto todo un fenómeno de masas a nivel internacional. Fue entonces cuando
Kate se planteó ser actriz y decidió que la respuesta debía ser afirmativa. Su
trabajo en la serie de J.J. Abrams le ha dado esa fama que tan poco le importa
y es que a pesar de que Perdidos es
una serie coral, ella ha convertido a Kate en uno de los ejes centrales de este
complejo proyecto que trae de cabeza a medio mundo. Al contrario de lo que ha
sucedido con algunos de sus compañeros de reparto, Evangeline no se ha vuelto
loca tratando de trabajar en cine. Desde que está en la serie ha participado
como secundaria en El weekend, The Hurt Locker y Afterwards. En esta última tuvo un papel algo mayor y compartió
cartel con John Malkovich. Por el momento, los planes de futuro de Kate se
centran en la serie, que comienza a grabar su sexta y última temporada.
Además del cambio a nivel profesional que supuso Perdidos, la simpática Evangeline también
le debe el haber encontrado el amor nuevamente. La actriz conoció en la serie a
Dominic Monaghan -Charlie en la ficción- con quien tiene una relación
sentimental. Cabe esperar que después de que decidiera dar el paso de dedicarse
a la interpretación, Evangeline continúe trabajando. Sería una pena dejar de
disfrutar de esta divertida pecosa.