Los aficionados al
cine recuerdan a Farley Granger sobre todo por sus trabajos con Alfred
Hitchcock, con quien rodó La soga y Extraños en un tren. El actor falleció
el domingo 27 de marzo de 2011 a los 85 años, de causas naturales.
Nacido el 1 de julio de 1925 en San José (California),
Farley Earle Granger II empezó desde joven a actuar, en obras teatrales del
instituto y en grupos amateur. Fue el legendario productor Samuel Goldwyn el
que reparó en su talento, y le ofreció un contrato a principios de los 40,
cuando el intérprete sólo tenía 18 años.
Al término de la contienda fue reclutado por Alfred
Hitchcock para encarnar a uno de los protagonistas de La soga, un joven universitario que con su amigo asesina a un
compañero de clase, con el objetivo de demostrar que pueden cometer un crimen
perfecto, y para regodearse en su inteligencia, hasta montan una fiesta en su
apartamento a la que invitan entre otras personas a un ex profesor (James
Stewart). Este entretenido ejercicio técnico del maestro del suspense iba a
estar rodado en un sólo plano, aunque por causas técnicas el cineasta tuvo que
conformarse con un plano-secuencia por rollo, e interconectarlos todos de forma
discreta.
Esta cinta especializó a Granger en papeles de joven
atractivo de mente oscura y compleja. Hitchcock volvió a recurrir a él para protagonizar
Extraños en un tren, adaptación de la
obra de Patricia Highsmith. Interpretó a Guy Haines, tenista aparentemente
modélico, pero atormentado por su esposa, que llegará a establecer un macabro
trato con un tipo al que conoce en un tren.
Después de La muchacha
del trapecio rojo, de 1955, dejó el cine para centrarse en la televisión.
Regresó al final de su carrera y en los 70 y 80 rodó sobre todo subproductos,
muchos de ellos en Italia, donde intervino por ejemplo en Le llamaban Trinidad, junto a Terence Hill y Bud Spencer.