Este maestro
del cine italiano es estimado también como uno de los genios del cine
contemporáneo. Fue un artista inimitable, Federico Fellini es poseedor de una
obra tremendamente original y un tanto autobiográfica.
Federico Fellini (Rímini, 20 de enero de 1920 - Roma, 31 de
octubre de 1993) comenzó como periodista y era autor de canciones y
caricaturista. Guionista y ayudante de dirección, se incorporó al cine en 1942,
contribuyendo también al nacimiento del movimiento neorrealista junto a Roberto
Rossellini, con quien colaboró en los guiones de Roma, ciudad abierta y Paisà;
pero manteniendo una personalidad propia y sin perder el estilo poético que le
ha significado como autor. Este hecho se evidencia en La Strada (1954) y Las noches
de Cabiria (1957), interpretadas por su esposa, la gran actriz Giulietta
Masina.
Fellini, cultivador del arte por el arte, se expresaba con un
lirismo algo desmesurado que se convertió en una admirable simbiosis entre la
fantasía y la realidad subjetivadas. Sagaz ilustrador del espíritu humano, con
sus valores y sus miserias, el célebre realizador italiano construye retratos
anímico-sociales impresionantes (Los inútiles,
La dolce vita). Sus frescos
desbordantes, a pesar de los excesos decadentes de dudoso gusto y toques
anticlericales (Roma (1972), La ciudad de las mujeres), poseen cierto
carácter moralizante e intelectual en torno a la condición de la Humanidad y su
caótico futuro (Satyricon).
Federico Fellini se sirvió de una estética singular, que tenía como base más la intuición poética que
una técnica cinematográfica perfectamente medida. De ahí que su cine fuera más
vitalista que racional (Fellini 8 y 1/2,
Amarcord), con una fuerte tendencia
al surrealismo. Estuvo también influido por la concepción del espectáculo
circense, que evocaría perfectamente en su obra maestra para TV: Los clowns (1970), que se estrenaría
también en la pantalla grande. A este propósito, manifestó: "Mi cine le debe
mucho al mundo del circo. Los payasos han sido para mí los embajadores de mi
vocación de hombre del espectáculo".
No obstante, su forma metafórica contiene un estilo barroco (Giulietta de los espíritus, Casanova de Fellini) que, en ocasiones,
estalla en la orgía intimista, o en las grandes escenas multitudinarias: las
fiestas, los desfiles, el circo, las procesiones o las bacanales... Es aquí
donde se aprecia realmente la maestría creadora de Fellini como dominador del
montaje y de la concepción global de las secuencias; aunque no como narrador en el sentido
tradicional, sino con un carrusel de imágenes que exteriorizan sus interiores.
Y es que posiblemente su punto de partida estaba más cerca de la vida-que-pasa,
con su multiplicidad caótica e indefinible, que de la idea o la pura imagen.
Por eso, tomando pie en lo concreto, levantaba su fábula crítica por medio de
un lirismo muy personal (Y la nave va,
La voz de la luna) que no ahorraba, a
veces, cierta fealdad.
De tendencia agnóstica y de formación católica, Fellini fue tachado
de revolucionario y criptomarxista; también había declarado: "Mis películas
giran en torno al amor al prójimo. Muestran un mundo sin amor -gentes que
explotan a los demás- en el que un ser insignificante quiere aportar amor y
vive de amor". Idealismo que nunca excluyó la crítica social, y que con el
tiempo se volvió algo escéptico y grandilocuente.
Es obvio, pues, que entre la vida y la obra de Federico Fellini hay
una enorme compenetración. Incluso se ha dicho que cada cinta constituye su
vivir presente, preocupado por el envejecimiento y la muerte. Por esta razón su
obra era profundamente autobiográfica, una necesidad vital de expresar su
universo interior. Construyó, con un equipo de excelentes colaboradores y en
los estudios romanos de Cinecittà, enormes platós, de gran riqueza de colorido,
imaginación y expresividad. Asimismo, Nino Rota imprimió brillantez a la
insólita obra felliniana con su inolvidable música.
Fellini fue un creador onírico y visionario, reiterativo y un
tanto narcisista, ya que incluía a veces su propio nombre en el título de los
filmes, y que cada día sufrió más dificultades para seguir trabajando, debido a
la falta de financiación para sus ambiciosos proyectos.