Actor de larga trayectoria, ha trabajado en cerca de doscientas películas. Es uno de los intérpretes italianos de mayor renombre.
Es conocido sobre todo por encarnar a tipos de fuerte carácter, a
menudo chuletas y duros como el pedernal, y desde luego con malas pulgas. A
veces se trata del bueno de la película, pero sabe muy bien apañárselas como el
malvado de turno. A lo largo de su extensa carrera, Franco Nero ha trabajado en
productos de todo tipo, algunos de buena calidad y otros de barata producción y
muy poco calado, normalmente de nacionalidad italiana. Sin embargo, eso no le
ha impedido a lo largo de su vida ponerse a las órdenes de directores de gran
prestigio, tales como John Huston, Joshua Logan, Luis Buñuel o R.W. Fassbinder.
Su nombre real es Francesco Spanero y nació el 23 de noviembre de
1941 en Parma (Italia). Era hijo de un sargento de policía y recibió una
estricta educación. Estudió Contabilidad en la Universidad de Milán, pero el
mundo de la escena le atraía, de modo que durante aquel tiempo empezó a
aparecer en algunas fotonovelas. Pronto ingresó en el Piccolo Teatro di Milano.
Su debut tuvo lugar en Pelle viva
(1962), film protagonizado por Elsa Martinelli y donde Nero era un simple
comparsa. En 1965 obtuvo un papel más importante en la comedia de Carlo LizzaniLa celestina P... R... y ese mismo
año comenzó a forjarse un nombre en el spaghetti western gracias a Las pistolas del norte de Texas, en
donde actuaba Joseph Cotten. Y al año siguiente obtuvo su primer papel
protagonista en Django, dirigida por
Sergio Corbucci, realizador que sacó su mejor partido como duro pistolero en
varias películas, entre ellas Salario
para matar (1968), uno de los mejores trabajos de la pareja, así como Los compañeros (1970), en donde Nero
estaba acompañado de Tomas Milian.
En 1966, el gran John Huston le dio un papel principal en su
monumental película La Biblia (en su
principio), donde el actor encarnaba a Abel, mientras que Richard Harris
era Caín. Con este actor irlandés volvió a coincidir al año siguiente en uno de
los musicales más originales y prestigiosos que se han hecho: Camelot, de Joshua Logan. Nero
interpretó a Lanzarote, quien como se sabe se enamoraba de Ginebra, que era
interpretada por Vanessa Redgrave. Las cosas pasaron de la ficción a la
realidad, ya que Nero y Redgrave se enamoraron y formaron pareja durante años,
de modo que de esa relación nació el actor y director Carlo Nero. Con el tiempo
él tuvo diferentes relaciones e incluso otro hijo con una mujer distinta, pero
lo curioso es que el amor entre Franco y Vanessa nunca terminó, hasta el punto
de que ambos se casaron en 2006.
Retornó a su género fetiche en 1967 con Adiós, Texas, spaghetti western de coproducción hispanoitaliana, y
al año siguiente con El hombre, el orgullo y la venganza. Pero ese año su gran
papel fue el del capitán Bollodi de El
día de la lechuza, un thriller duro en donde Nero tenía la compañía de la
incomparable Claudia Cardinale. Ambos lograron el premio David de Donatello por
su trabajo. El film fue dirigido por Damiano Damiani, quien en 1971 volvería a
triunfar con Nero en Confesiones de un
comisario a un juez de instrucción. De esa época datan la película bélica La batalla del río Neretva (1969), donde
trabajó con Yul Brynner y Orson Welles, y sobre todo la mítica Tristana (1970), con Catherine Deneuve y
dirigida por Luis Buñuel. Pero a Nero le iban más las películas con más acción
e intriga, en donde podía dar mayor rienda suelta a su estilo, filmes como El día negro (1971), en donde encarnaba a
un periodista investigador; Gente de
respeto (1975), sobre la mafia siciliana; el telefilm 21 horas en Munich (1976), con William Holden; el western Keoma (1976); la aventurera Fuerza 10 de Navarone (1978) o La salamandra roja (1981), con Anthony
Quinn. Destacó también en la miniserie televisiva El pirata (miniserie), y también se apuntó con éxito a la moda de
películas de artes marciales y lucha cuerpo a cuerpo, tales como El día del Cobra (1980) o La justicia del Ninja (1981). Al año
siguiente colaboró con Fassbinder en la polémico film Querelle.
Adentrados los años 80 y en adelante la fama de Franco Nero comenzó a
decaer y normalmente ya sólo obtuvo papeles de segunda fila o como reclamo de
baratos productos de serie B o telefilmes sin recorrido. Hay algunas excepciones
interesantes, como Bella Mafia (1997)
y Cartas a Julieta (2010), trabajos
en donde volvió a reunirse de nuevo con Vanessa Redgrave, o los productos
televisivos La Biblia: San Pablo (2000),
Las cruzadas (2001) y San Agustín (2010).