Lo suyo ha sido un poco como el cuento de "La
Cenicienta". Encajado el zapatazo de su extraordinario papel en Precious, esta joven neoyorquina se ha convertido en
princesa de la gran pantalla. La duda, como siempre, es si al tocar las
campanadas de la medianoche, volverá a la oscuridad de donde salió, o bien
continuará su carrera actoral.
Gabourey "Gabby" Sidibe nació el 6 de mayo de 1983 en
Bedford-Stuyvesant, en el neoyorquino barrio de Brooklyn. Su hogar no fue
especialmente feliz, pues sus padres -él de origen senegalés, es taxista, ella
profesora de educación especial transmutada en artista callejera- se separaron
siendo ella una cría.
Gabby creció en Harlem, y actuar no se le daba mal, como
demostró en algunas funciones escolares. Pero la precariedad laboral de su
madre le inclinó a esforzarse en el estudio para lograr una ocupación segura,
primero en la escuela, y luego en Mercy College, donde se matriculó en
psicología. Preparando un examen estaba, cuando un amigo le comentó que se iba
a rodar la versión cinematográfica de "Push", una conocida novela de Sapphire,
y que había una audición para el papel principal. Por supuesto, Claireece
"Precious" Jones era una adolescente negra con problemas de peso, por lo que
Gabby podía encajar con el personaje. El gusanillo de intentarlo hizo presa de
la joven, que fue seleccionada para el papel del film de Lee Daniels entre más de 400 aspirantes. Y todo
han sido elogios, pues su composición de una taciturna adolescente, que sufre
los abusos de un padre que la deja embarazada, y la nula atención materna,
impactan. En el reparto está bien arropada por Mo'nique -otra de las sorpresas
del film, pero que tenía experiencia actoral- y Mariah Carey, pero desde luego
ella es la reina de la función, ha sabido captar a la perfección la seriedad y
el dolor interiorizado de su personaje, seguramente bebiendo en su propia
experiencia vital. Como resultado, ha sido nominada a numerosos premios en este su único papel en cine hasta la fecha.
Es pronto para decir si la carrera de Sidibe tendrá la
deseable continuidad, está claro que el físico es una pega importante, aunque
ella sueñe sin complejos, como su propio personaje. De momento ha terminado de rodar Yelling
to the Sky, otro drama familiar escrito y
dirigido por una mujer, Victoria Mahoney, donde le acompañan Tim Blake Nelson y
Zoë Kravitz.