No era uno de esos actores del método con asombrosas habilidades para transformarse, ni falta que le hacía. Pues Gary Cooper combinaba su inmenso carisma con una naturalidad envidiable. se paseó por todos los géneros y Spencer Tracy dijo de él que "era mejor actor de lo que él mismo creía".
Segundo de los dos hijos de un abogado británico, y un ama de casa estadounidense, Frank James Cooper nació en Helena, una localidad de Montana, el 17 de mayo de 1901. Temeroso de que a su hijo sólo le enseñaran a tirar el lazo, el padre le llevó a un internado británico. Nada más regresar a Estados Unidos, tras la Primera Guerra Mundial, sufrió un atropello de coche del que su cadera nunca se recuperaría, provocando esa característica forma de andar, tipo "cowboy", que muchos han tratado de imitar sin conseguirlo. Mientras ejerce de corredor de comercio, se encuentra con unos amigotes vestidos de vaqueros, que le explican que ejercen de extras en diversos rodajes. Sin ser apasionado del cine, Cooper acaba uniéndose al grupo. La jornada fue tan agotadora que decidió no volver a trabajar en ningún rodaje. Pero el director le llamó para ofrecerle un contrato con Paramount, porque estaba claro que la cámara le adoraba. Sólo había un problema, que otro Frank Cooper se había hecho famoso por su carrera delictiva, por lo que debía cambiarse el nombre, así que finalmente adoptaría el pseudónimo de Gary Cooper. En It, interpreta por fin un papel con diálogo, enamorándose de la protagonista, Clara Bow, con la que vivió un romance que fue aireado en la prensa. Esto da al actor una inesperada publicidad que le ayuda a conseguir el papel protagonista de Arizona Bound. Frente a los rudos vaqueros de la época, Cooper componía personajes honrados y con un punto de timidez, reacios a empuñar las armas, con los que se ganó el favor del público. Así era el coprotagonista de El virginiano, su primera película sonora.