En lo que a dirección cinematográfica se refiere, hay que concluir que Gianni Di Gregorio es una "vocación tardía", pues con casi 60 años se ha estrenado en este campo. Eso sí, tenía años de experiencia en teatro y otras lides fílmicas.
Gianni Di Gregorio nació en Roma, Italia,
en el popular barrio del Trastevere, el 19 de febrero de 1949, donde sigue
viviendo y trabajando en la actualidad. De niño le encantaban las películas, y
al salir de la escuela con frecuencia iba al cine de barrio, donde no era infrecuente
que viera de una sentada tres títulos seguidos.
Aunque inició estudios de Literatura
Moderna en la Universidad, los abandonóp para estudiar en la romana Academia de
Arte Dramático con Alessandro Fersen, allí obtuvo el título en dirección
teatral e interpretación. De allí pasaría a trabajar durante tres años en la
compañía de teatro experimental de Fersen, lo que dio pie a obras como "Leviatán",
presentada en el Festival de Spoleto en 1976.
Lo suyo en el terreno profesional parecía
ser el teatro, como actor y ayudante de dirección. Pero según cuenta él mismo,
el visionado de Malas calles de
Martin Scorsese le impactaría hasta el punto de abandonar los escenarios para
convertirse en ayudante de dirección cinematográfica, al tiempo que comenzaba a
escribir guiones. El primero que se convertiría en película fue el de Sembra morto... ma è solo svenuto
(1986).
En 2000 se inicia su colaboración como
ayudante de dirección de Matteo Garrone con Estate
romana, a la que siguen L'imbalsamatore
(2002) y Primo amore (2004), y ello
le facilita ser acreditado como coguionista de la premiada en Cannes Gomorra (2007).
En 2008 llega la hora de la verdad, la de
ponerse tras la cámara como director. Tiene casi sesenta años, o sea, que hace
falta valor, recompensado con el David de Donatello al mejor director novel. El
caso es que sorprende y agrada con una película de corte minimalista como Vacaciones de ferragosto, donde produce
Garrone, y seguimos las vicisitudes de un personaje interpretado por sí mismo, que
en el caluroso verano romano debe ocuparse de su anciana madre. Para tal papel
ficha a Valeria De Franciscis, nonagenaria debutante, que repetirá en el
siguiente film de Di Gregorio, Gianni y
sus mujeres, modelado por el mismo patrón, aunque menos redonda.