¿Qué es más difícil, hacer reír o hacer llorar? La rubia Goldie Hawn ha demostrado su talento para lo primero, algo no tan sencillo, sólo unos pocos elegidos crean la necesaria empatía con el espectador.
Goldie Jean Hawn nació en Washington
D.C., Estados Unidos, el 21 de noviembre de 1945. Aunque su padre, músico, era
presbiteriano, fue educada como judía por su madre, semita de origen húngaro,
dueña de una escuela de baile y de una joyería. Resulta natural que ya con tres
años diera lecciones de danza, hasta el punto que siendo una niña de diez
primaveras participó con el coro del Ballet Ruso de Monte Carlo en un montaje
de "El Cascanueces". De tal palo tal astilla, ella misma se convirtió en
bailarina profesional y directora de la escuela de baile familiar con
diecinueve años, lo que parecía presagiar que su pretensión de ser actriz se
debería quedar en el baúl de las buenas intenciones no realizadas.
Curiosamente, ser una profesional del
baile le permitió debutar en el cine en 1968 con The One and Only Genuine, Original Family Band, una cinta familiar
de Disney sobre una familia que canta en la convención del Partido Demócrata,
con protagonismo de Walter Brennan. El papel de Hawn era decididamente fugaz -más
importancia tuvo su participación en series televisivas muy yanquis, como la
sitcom Good Morning, World-, pero era
un comienzo en la gran pantalla, y coincidió con su pareja desde 1983, Kurt
Russell, con el que no se ha llegado a casar, pero con quien tiene un hijo. Sí
lo haría con Gus Trikonis, con el que permaneció casada entre 1969 y 1974, y
con el músico Bill Hudson, aquí entre 1976 y 1980, con el que tuvo dos hijos,
una es la también actriz Kate Hudson. Curiosamente uno de los filmes más
populares de Goldie, La recluta Benjamín
(1980), sigue a una mujer cuyos dos primeros matrimonios son accidentados -uno
acabó en divorcio, en el otro el marido muere en la noche de bodas- y la
tercera boda nunca llega a coronarse.
Enseguida se vio que esta rubia pizpireta
de mirada pícara y buena figura era ideal para la comedia, podía hacer de chica
tontita de buen ver, con corazón y con más células grises de lo que parece. Y dominaba sus registros lo suficiente para no caer en el histrionismo. Y
en su segundo film, una comedia junto a los inmensos Walter Matthau e Ingrid
Bergman, se llevó el Oscar al agua, su trabajo en Flor de cactus (1969) como la novia que cree que su amorcito
dentista es un hombre casado, resultó hilarante y cautivó a los miembros de la
Academia. Había nacido decididamente una comediante, terreno no fácil en
Hollywood, y menos para ser reconocido con premios, el drama suele tener mejor
consideración. Con Peter Sellers hará Hay
una chica en mi sopa (1970), su pareja en $ (1971) será Warren Beatty, y un juvenil Steven Spielberg le
requerirá para Loca evasión (1974),
una de fugas donde un matrimonio de delincuentes trata de recuperar a su propio
hijo mientras tratan de dar esquinazo a la implacable persecución de la
policía. En 1975 repite con Beatty a las órdenes de Hal Ashby.
Se mire como se mire, y aunque canta y
graba discos, o interviene en programas televisivos de variedades, lo suyo es
la comedia. Con formato de western en La
duquesa y el truhán (1976), en Juego
peligroso (1978) y Como en los viejos
tiempos (1980) con Chevy Chase, e incluso en italiano, a las órdenes de
Mario Monicelli, y con Giancarlo Giannini, en la fallida Un viaje con Anita (1979). Tras ser nominada al Oscar con La recluta Benjamín, empieza a disminuir
el ritmo y la calidad de sus cintas, aunque aún hace Chicas en pie de guerra (1984) para Jonathan Demme, comparte planos
con Mel Gibson en Dos pájaros a tiro,
y hasta prueba suerte con el thiller puro y duro en Engañada (1991). Es divertida Esposa
por sorpresa (Frank Oz, 1992), donde hace un tándem perfecto con Steve
Martin, que funciona mejor que en la posterior Forasteros en Nueva York (1999). Y quizá es de lo mejor de la
extraña comedia fantástica de Robert ZemeckisLa muerte os sienta tan bien (1992), donde están también Bruce
Willis y Meryl Streep. A partir de aquí se abre un paréntesis en la carrera de
la actriz, que durante dos años se dedica a cuidar de su madre enferma, que muere en 1994. Seguramente le ayudaron a sobrellevar esta prueba sus creencias
budistas, que concilia con su judaísmo.
1996 es el canto del cisne para Goldie,
que trabaja con Woody Allen en el peculiar musical veneciano Todos dicen I Love
You, y pertenece a un club de divorciadas integrado también por Diane Keatobn y
Bette Midler en El club de las primeras esposas. La última cinta protagonizada
por la actriz data de 2002, y en ella tiene como compañera a Susan Sarandon.
Pero claramente Amigas a la fuerza es
un querer y no poder, una historia desafasada y sin gracia que parece que
decidió a Goldie a retirarse de las pantallas. Lo que no le ha impedido
publicar en 2005 sus memorias, "A Lotus Grows in the Mud", y anunciar -sólo
anunciar- una posible nueva película con Kurt Russell, sobre una viuda que pierde
las cenizas de su marido camino a la India.