Auténtica leyenda de la fotografía
cinematográfica, el británico Jack Cardiff fue uno de los grandes operadores de
la historia del cine. De su trabajo han salido algunas de las mejores imágenes
de las grandes estrellas, como Ava Gardner, que nunca estuvo tan atractiva en
la pantalla como en La condesa descalza,
o Audrey Hepburn, a quien Cardiff retrató en Guerra y paz.
El maestro fallecía el miércoles, 22 de abril, a los 94 años, en su residencia
de Cambridgeshire, al sudeste de Inglaterra, tras una breve enfermedad.
"Cardiff contribuyó a algunas de las mejores películas que jamás se han
rodado", comentó una fuente del British Film Institute.
Nacido
el 18 de septiembre de 1914 en Yamouth (Norfolk), Jack Cardiff era hijo de un
matrimonio de actores dedicados al music hall. El chico iba a seguir en
principio los pasos de sus progenitores, pues debutó como actor en 1918 -cuando
tenía sólo 4 años- en el film mudo My Son, My Son. Estuvo en activo como
actor infantil hasta los 13 años. A partir de ese momento decidió trabajar
detrás de las cámaras, en diversas ocupaciones. Fue ascendiendo peldaños
progresivamente, pues pasó de ser el chico de la claqueta, a asistente,
operador de cámara y finalmente director de fotografía.
Para ampliar horizontes, Jack Cardiff se lanzó a la realización en
1953 con The Story of William Tell, protagonizada por
Errol Flynn. Entre sus películas como director destacan Mi dulce geisha,
El soñador rebelde, El último tren a Katanga
y La chica de la motocicleta. Cardiff estuvo muy
activo hasta los años 80, cuando se ocupó de la fotografía de grandes éxitos
como Conan, el destructor o Rambo.
Ha seguido trabajando hasta el año 2007, cuando hizo la miniserie The Other
Side of the Screen. Le ha sobrevivido su esposa, Nikki, que en
realidad era la tercera, tras dos divorcios. Cardiff tuvo en total cuatro
hijos. Su hijo Mason Cardiff ha trabajado como especialista.