Su rostro desprende verismo. Cabeza cuadrada, rasgos
duros, es perfecto para componer personajes pétreos, de gran determinación, y
con una intensa y atormentada vida interior. Un poco al estilo Luis Tosar. James Nesbitt ha sacado a su
aspecto todo el partido, lo que le ha permitido demostrar que es un gran actor.
Pero su carrera se ha desarrollado, eso sí, pasito a pasito.
James Nesbitt nació el 15 de enero de 1965 en la difícil
Irlanda del Norte, en la ciudad de Ballymena. Era el más pequeño del piadoso
hogar presbiteriano, compuesto también por tres hermanas. Aunque vivía en una
zona rural, el conflicto irlandés no dejaría de afectarle, e incluso en una
ocasión un coche bomba explotó cerca de donde estaba él con su familia. De
Ballymena se mudó a Broughshane y luego a Coleraine. Cursó sus estudios en la
Coleraine Academical Institution, y para nada tenía un especial interés en
actuar. En cambio, prestaría toda su atención en el aprendizaje del francés en
la Universidad del Ulster, pensando que su vocación era ser maestro, como su
padre, que le había dado clases. También pensó en dedicarse al fútbol, deporte
que le gustaba, además de ser seguidor del Manchester United. Sin embargo uno
de sus profesores, Robert Simpson, le animó a aprender interpretación en el
Riverside Theatre, lo que eventualmente le llevaría a una escuela dramática de
Londres. Tras graduarse en 1987, durante siete años se dedicaría a hacer obras
de teatro. Pero no haría ascos al cine, y en 1991 haría su primer papel de
interés para la gran pantalla, bastante secundario, a las órdenes de Peter
Chelsom; fue en la comedia Algún día te encontraré, y consiguió llamar la atención. Seguirían
presencias menores en series televisivas como Las aventuras del joven
Indiana Jones. Desde luego, no gran cosa.
En 1994 se casó con la actriz Sonia Forbes-Adam, a la que había conocido cinco
años antes en el teatro, y con quien tendría dos hijas. Quizá el primer
cineasta que se fijó en que en Nesbitt había madera de buen actor fue Michael
Winterbottom, pues contará con él en tres títulos, Go Now! (1995), Jude (1996) y Bienvenidos a Sarajevo (1997).
Pero no todo debía ser drama, de modo que tras el éxito de
la sitcom televisiva Cold Feet (1996),
se apuntó a una comedia costumbrista irlandesa, Despertando a Ned (1998), donde el punto de partida -un boleto de
lotería premiado con el que entierran a un difunto-, tenía su gracia. No es de
extrañar que tres años después el director de Full Monty, Petter Cattaneo, le escogiera para protagonizar una
comedia carcelaria, Lucky Break
(2001). En la misma línea de comedia, Danny Boyle le escogería para Millones (2004), una mágica historia protagonizada por niños.
Tal vez sea el destino de un actor de Irlanda del Norte,
pero el caso es que no extraña que Nesbitt acabara protagonizando un film sobre
el IRA. Tuvo la suerte el actor de que se tratara de Bloody Sunday (Domingo
sangriento) (2002), al que Paul Greengrass
imprimió un aspecto casi documental, al describir el triste desenlace de una
marcha en Londonderry por los derechos civiles; encajaba tal tratamiento con
ese aspecto de persona de carne y hueso que presenta Nesbitt, y el actor se
preparó concienzudamente para su papel del católico Ivan Cooper, hablando con
protagonistas de los hechos, y familiares de las víctimas; demostraba además
amplitud de miras, ya que él es protestante. Volvería el actor a estar presente
en un film sobre el terrorismo del IRA en Cinco minutos de gloria (2009), donde realiza una soberbia composición de
víctima traumatizada y con deseos de venganza.
Es un hombre afortunado Nesbitt, pues ha trabajado con Woody
Allen en uno de los mejores filmes del nuevo milenio del neoyorquino, Match
Point (2005). Además ha conseguido papeles
de cierto interés en series televisivas, sobre todo los protagonistas de Murphy's
Law -historias detectivescas emitidas cinco
temporadas entre 2003 y 2007-, y el de Jekyll (2007), revisión puesta al día del clásico de Robert
Louis Stevenson, que le valió una nominación al Globo de Oro; y fue Poncio
Pilato en la miniserie sobre la Pasión de Cristo The Passion (2008).
Entre sus nuevos proyectos, destaca su intervención en The
Way, film producido en España con dirección
de Emilio Estevez y protagonismo de Martin Sheen, ambientado en el Camino de
Santiago. También habrá que estar atentos a Corolianus, adaptación de la obra de Shakespeare a cargo de
Ralph Fiennes.