Se le dan
extremadamente bien los personajes excéntricos que hablan rápido, los psicópatas,
proxenetas, gángsteres y villanos. James Woods es uno de los intérpretes más
sólidos de Hollywood de las últimas décadas, y tiene una carrera variopinta.
Nacido en Vernal (Utah), el 18 de abril de 1947, James Howard Woods era hijo de un oficial de la Armada, que murió cuando él tenía
sólo 13 años. Desde entonces, su madre regentó una guardería. Ésta, de
ascendencia irlandesa, le educó en el catolicismo. Quiso ser piloto del
ejército, y superó las pruebas de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados
Unidos, pero varias semanas antes de incorporarse a las clases se cortó por
accidente los tendones de una mano, lo que provocó que le rechazaran como
alumno.
Entonces, James Woods decidió matricularse en ciencias
políticas en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT). Allí
conocería a un hombre que le iba a cambiar la vida, Tim Affleck, padre del
actor Ben Affleck, entonces director de la Theatre Company of Boston, que le
inculcó la pasión por la interpretación. Mientras estaba matriculado en el MIT,
participó en montajes estudiantiles, y finalmente decidió dejar sus estudios y
mudarse a Nueva York, para probar fortuna como actor. No le dijo nada a su
madre hasta que no estuvo instalado en la Gran Manzana, pero después de una
llamada telefónica, ella le dio su bendición.
En la ciudad de los rascacielos no le fue nada mal a James
Woods, que debutó en los escenarios de Broadway en 1970 con "Borstal
Boy", una obra teatral de Frank McMahon. Tras recibir buenas críticas con otros
montajes, le llevó a Hollywood nada menos que Elia Kazan, que le dio uno de los
papeles principales de Los visitantes
(1972), donde interpretaba a un joven que depende económicamente del padre
de su novia, con el que no tiene una buena relación. También interpretó papeles
secundarios en Tal como éramos, junto
a Robert Redford y Barbra Streisand, y La
noche se mueve, con Gene Hackman. Empezó a llamar la atención interpretando
a un psicópata en El campo de cebollas,
y tras trabajar con David Cronenberg en Videodrome
se consagró por completo al protagonizar con Robert De NiroÉrase una vez en América, de Sergio
Leone, donde era Max, joven judío que se pone al mando de la banda de gángsteres
formada por sus amigos de la infancia. Desde entonces se prodigó muchísimo en títulos
como Best Seller, Los ojos del gato, Colegas a la fuerza, Cop, con
la ley o sin ella o Chaplin.
Divorciado en 1983 de la actriz Kathryn Morrison (Lecciones inolvidables), se unió a otra
actriz, Sarah Owen (Elizabeth),
aunque la relación sólo duró entre 1989 y 1990.
Por su impresionante trabajo como reportero de guerra en Salvador, fue nominado al Oscar al mejor
actor. Mucho después fue candidato como secundario por interpretar a un líder
racista, sospechoso del asesinato de un activista, en Fantasmas del pasado. Bordó también los papeles de proxeneta en Casino, y el de jefe del gabinete
presidencial en Nixon.
También llamaba la atención como adicto a las drogas en Impulso sensual, una especie de versión
moderna de Días de vino y rosas, con
la diferencia de que el matrimonio protagonista sufre los estragos de la
cocaína. Durante el rodaje, Woods se sintió perseguido por su mujer en la
ficción, Sean Young, a la que denunció por acoso sexual.
En agosto de 2001, James Woods volaba de Boston a Los
Ángeles, cuando notó el comportamiento sospechoso de dos pasajeros. Informó de
ello a un empleado de la compañía aérea. Un mes más tarde resultaron ser dos de
los terroristas suicidas de los trágicos atentados del 11 de septiembre.
Agentes del FBI se han reunido en varias ocasiones al actor para que les
relatara con pelos y señales el incidente.