Fue uno de los rostros de la Nouvelle Vague francesa. Aunque fuera de su país era un gran desconocido, Jean-Claude Brialy estaba considerado uno de los grandes en su país. Interpretó casi dos centenares de películas, dirigió en una docena de ocasiones y obtuvo un enorme prestigio en el teatro. Brialy falleció el 30 de mayo en su domicilio parisino, a consecuencia de una larga enfermedad.
La noticia ha conmovido a los franceses, porque para ellos era uno de esos actores "de toda la vida". Hasta el nuevo presidente francés, Nicolás Sarkozy, ha declarado públicamente su pesar por Brialy, a quien calificó como "centinela de la noche, de la fiesta y de la poesía".
Jean-Claude Brialy nació en Argelia, el 30 de marzo de 1933, pues su padre era un militar destinado allí. Decidido a convertirse en actor, se trasladó a París en 1954. Empezó como extra en títulos como Elena y los hombres, del maestro Jean Renoir. Pronto se fijó en sus dotes actorales el director Claude Chabrol, que le reclutó para El bello Sergio, la película que inició la Nouvelle Vague. Brialy interpretaba a un tipo que llega a su pueblo natal tras años de ausencia, y se reencuentra con su amigo Serge, que ha tenido una vida complicada. Chabrol le volvió a dar uno de los papeles protagonistas en Los primos, su segundo trabajo, homenaje a Hitchcock en la que el actor era un estudiante mujeriego y borracho que acogía en su piso a su primo del campo. Los otros cineastas de la Nouvelle Vague también repararon en Brialy, que en aquella época trabajó con creadores de la talla de François Truffaut (Los cuatrocientos golpes, La novia vestía de negro), Jean Luc Godard (Una mujer es una mujer) y Eric Rohmer (La rodilla de Clara).