Los hay que nacen con un pan debajo del brazo, y otros con una capacidad inesperada de provocar risas. Es el caso de Jeffrey Tambor, actor secundario de carácter especializado en comedia.
Jeffrey Michael Tambor nació el 8 de
julio de 1944 en San Francisco, California, Estados Unidos. Pero sus ancestros
judíos le emparentan con Rusia y Hungría. Sus llamativas cejas, amplia calva,
prominentes dientes, y rostro alargado como un huevo, le conceden un aspecto
ideal para la comedia, sobre todo porque con frecuencia, en las situaciones más
absurdas y disparatadas, mantiene el rostro serio o incluso furioso, lo que
ayuda a que aflore en el espectador la sonrisa e incluso la carcajada.
Aunque su especialidad sea el chiste, la
carrera de Jeffrey Tambor es muy seria, pues se formó como actor en la
Universidad Estatal de San Francisco, y obtuvo una titulación en la también
estatal Universidad Wayne. Sus primeros pasos interpretativos fueron como actor
de repertorio, y en 1976 debutó en Broadway en "Sly Fox" bajo la dirección del
prestigioso Arthur Penn, y junto a un actor de la categoría de George C. Scott.
Cuando saltara a la pequeña y a la gran pantalla no pararía de trabajar un
momento, hasta la fecha ha actuado en más de 150 producciones.
En televisión tuvo una primera presencia
bastante testimonial en episodios de las series Kojak y Starsky y Hutch
en 1977 y 1978. Ello le condujo a su debut en la gran pantalla junto a Al
Pacino en Justicia para todos (Norman
Jewison, 1979), un drama judicial donde él daba vida a un abogado. Curiosamente
a continuación se vio ligado durante dos años a una telecomedia británica, Los Roper, spin-off de El nido de Robin, en que le tocó
interpretar a un insoportable vecino del matrimonio protagonista. La tele dio
mucho tajo a Tambor, que tendría presencia en series como De nueve a cinco, Apartamento
para tres, Vacaciones en el mar, Mr. Sunshine, Johnny Quest, Max Headrom, el
hombre de la pantalla, y, sobre todo, Canción
triste de Hill Street, donde su personaje de juez exigió que interviniera
en más de una veintena de episodios.
Principiando los 90, se le pudo ver en
las comedias ¡Qué asco de vida! (Mel
Brooks, 1991) y Cowboys de ciudad
(Ron Underwood, 1991). Lo cierto es que se le asocia impepinablemente a este
género, y sólo esporádicamente ha trabajado en otros como el drama -Paro clínico (1992), Pollock (2000), ¿Conoces a Joe Black? (2003)-, el thriller -La casa de la colina (1993), Secuestrando
a a la señorita Tingle (1999)-, el fantástico -Hellboy (2004) y su secuela de 2008-, cumpliéndose además en estos
casos que sus personajes tienen un punto claramente estrafalario.
Con frecuencias sus papeles son breves,
pero el rostro de Tambor es reconocible, el espectador tiene ante él a alguien
como de la familia. Y frecuenta todo tipo de películas para echar risas, desde
las claramente familiares -además de películas animadas, ha estado en Doctor Dolittle (1998), Los Teleñecos en el espacio (1999), El Grinch (2000), Los Teleñecos y el mago de Oz (2005) y Los pingüinos del señor Poper (2011)- a las más gamberras como la
película emblemática de los hermanos Farrelly -Algo pasa con Mary (1998)-, Superhero
Movie (2008), Increíble, pero falso
(2009), Resacón en Las Vegas (2009) y
su casi inmediata secuela de 2011, y Paul
(2011). Además tiene un pequeño papel en una comedia más sofisticada, Win Win, ganamos todos (2011), del gran
Thomas McCarthy. Tan prolífico es el actor que sólo en 2011 tiene previsto
estar en... 12 películas o series de televisión. Le supuso una nominación al
Emmy Arrested Development,
telecomedia que saltará en 2012 al cine.
Con tal panorama no extraña
tanto que descubriera las delicias de la vida familiar tarde, pues no se casó
hasta 1991 con Kathryn Mitchel -con quien ya tenía una hija nacida en 1975-, de
quien se divorció en 2000. Desde 2001 está casado con Kasia Otlsun que le ha
dado. ¡cuatro retoños!, dos de ellos gemelos. Uno nació en 2004, justo cuando
la hija mayor le hizo abuelo.