Su apellido viene
asociado a una larga estirpe de hombres y mujeres de cine de tres generaciones
distintas. El gen Richardson da para mucho.
Joely no es seguramente tan conocida como lo era su hermana
Natasha Richardson, que murió trágicamente en 2009. Y, por supuesto, su trabajo
no ha tenido hasta ahora la trascendencia de la carrera de su madre Vanessa
Redgrave, ni tampoco la de su abuelo Michael Redgrave. De cualquier forma, a lo
largo de más de treinta años de carrera Joely ha conseguido ser un rostro
reconocido, gracias a algunas películas de renombre y a modernas series de
televisión que han tenido gran éxito.
Joely Kim Richardson nació en Londres el 9 de enero de 1965. Es
hija de Vanessa Redgrave y del director de cine Tony Richardson, uno de los
creadores del llamado Free Cinema, que revolucionó la industria del cine en la
Inglaterra de los años 60, más o menos cuando nacía Joely. A los tres añitos de
edad la criatura ya apareció en una película, en concreto hacía de extra en La última carga, film dirigido por su
padre. De todas formas parece ser que antes de actriz, Joely se sintió muy
atraída por el deporte, especialmente el tenis y la gimnasia, disciplina a la
que acabó renunciando (quizá por su elevada estatura, 1,78) a favor de la
interpretación. De modo que ingresó en la Royal Academic of Dramatic Art. Su
primer papel importante le llegaría a los 19 años, y también fue gracias a su
padre, con el irregular film El hotel New
Hampshire, donde Joely interpreta a una camarera. De calidad superior fue Un pasado en sombras (1985), thriller
dramático de David Hare, en donde Joely coincidió con su madre.
Joely Richardson es innegablemente una mujer bella. Pero su físico
inquieta. Es delgada y transmite un estado continuo de agitación interior.
Puede que sean sus ojos azules,
tan acuosos, una mirada penetrante y clara que agobia y es propicia para
pertenecer a mujeres ambiguas, de amplios recovecos. Muchas de sus películas y
de sus personajes dan con ese perfil dramático, aunque también tiene otras en
que esa faceta no está presente. De cualquier forma, elige papeles arriesgados,
poco convencionales. Respondiendo a ese perfil trabajó con el experimental
Peter Greenaway en Conspiración de
mujeres (1988); en Resplandor en la
oscuridad (1992), en donde encarnaba a una nazi; o en los sórdidos dramas Mi querida hermana (1994), sobre el
incesto, y Tras el silencio (1996),
sobre la adopción de niños por los homosexuales. En 1992 la actriz se casó con
el productor Tim Bevan, con quien tiene una hija. Se divorciaron nueve años
después.
De todas maneras, probablemente los trabajos más recordados de la
actriz hayan venido de la pequeña pantalla. Su protagonismo en la miniserie Lady Chatterley (1993) le aportó
celebridad y diez años después dio el campanazo con su papel de Julia en la
morbosa Nip/Tuck: a golpe de bisturí.
También ha destacado en la serie de éxito Los
Tudor (2010), en donde interpreta a la última mujer de Enrique VIII.
Quizá ese aldabonazo televisivo era lo que Joely necesitaba para
dar el do de pecho en el cine, ya que sus últimos trabajos han sido de
envergadura: la shakespeareana Anonymous
y la criminal y truculenta Millennium:
Los hombres que no amaban a las mujeres.