Se ve que Aragón es
tierra de grandes cineastas. Junto a Segundo de Chomón, José Luis Borau,
Florián Rey, Fernando Palacios y Carlos Saura, es necesario citar a José María
Forqué, que dejó una extensa filmografía, y se movió en diversos géneros,
aunque sus películas más memorables son comedias.
Nacido en Zaragoza, en el barrio de El Gancho, el 8 de marzo
de 1923, José María Forqué Galindo se trasladó a Madrid de joven para estudiar
arquitectura. En el teatro universitario descubre su auténtica pasión: contar
historias. Debutó en 1951 en el largometraje con María Morena, codirigida con Pedro Lazaga.
Tras Niebla y sol,
codirige con José Antonio Nieves Conde la interesante Embajadores en el infierno, sobre un grupo de soldados de la
División Azul encerrados en un campo de concentración soviético, que adaptaba
una novela de Torcuato Luca de Tena. Su consagración definitiva le llegó con la
cinta de bandoleros Amanecer en Puerta
Oscura, que contaba con un guión del dramaturgo Alfonso Sastre. Obtuvo el
Oso de Plata en Berlín en 1957.
De nuevo colabora con Sastre en Un hecho violento y la valiosa La
noche y el alba, un film de reconciliación que aboga por la superación de
las diferencias entre las dos Españas. Desgraciadamente, fue un rotundo fracaso
de taquilla, por lo que el realizador tuvo que darle un giro a su carrera, y a
partir de ese momento rueda cintas más convencionales, con mayores perspectivas
comerciales.
Se prodiga desde entonces por ejemplo en la comedia, con
sobresalientes resultados. "Me encanta contar las cosas con ese humor
subterráneo que los aragoneses llamamos somarda", comentó el realizador. Así,
adapta varias obras teatrales de humor, como Maribel y la extraña familia, de Miguel Mihura, con notables interpretaciones
de Silvia Pinal y Adolfo Marsillach, y Usted
puede ser un asesino, de Alfonso Paso. Y poco después inicia su
colaboración con Pedro Masó, que produce La
becerrada y escribe el guión de Atraco
a las tres, su mejor trabajo, en torno al robo de los trabajadores de un
banco, que planean un robo a su propia sucursal. Pocas películas le han sacado
tanta tajada al talento cómico de José Luis López Vázquez, Cassen, Manuel
Aleixandre, Agustín González y un debutante Alfredo Landa. Considerado uno de
los clásicos del cine español, tuvo incluso un torpe remake en 2003: Atraco a las tres... y media.
Otra de sus mejores películas es una comedia, con toques
amargos, Un millón en la basura, con
un gran trabajo de José Luis López Vázquez, como barrendero necesitado que
pretende quedarse con el millón que ha encontrado en un cubo de basura,
mientras que su esposa (Julia Gutiérrez Caba) espera de él que sea honrado y lo
devuelva... Siempre tuvo éxito en el terreno de la risa, aunque algunos títulos
se han quedado desfasados, como Las que
tienen que servir.
A pesar de que es el género por el que más se le conoce, y
de que consideraba la comedia como el género "genuinamente español",
también es cierto que Forqué salió airoso de sus incursiones en los géneros más
diversos, como el thriller (Tarot, No es nada), el musical (Dame un poco de amor), el drama (El juego de la verdad). Incluso tuvo la
osadía de probar fortuna con la ciencia ficción con la fallida Nexus 2.431, su último trabajo, que no
llegó ni a estrenarse en los cines. Por desgracia se trataba de una pobre
producción de estética estrafalaria con princesas y amazonas que intentan
dominar el universo en una trama que pretende ir en la línea de La guerra de las galaxias.
También destacó en el terreno televisivo, en una época, los
80, en la que se producían series de calidad. Destacan las biográficas Ramón y Cajal y Miguel Servet, la sangre y la ceniza.
En cuanto a su vida personal, fue padre de la archiconocida
actriz Verónica Forqué (que inició su carrera en sus películas), y del director
Álvaro Forqué, con la escritora Carmen Vázquez Vigo.
Creador de su propia productora, Orfeo Films, centrada en
sacar adelante sus propias películas, José María Forqué es una figura muy
destacada entre los productores españoles, pues impulsó el nacimiento de la
Entidad de Gestión de los Derechos Audiovisuales (EGEDA), de la que fue el
primer presidente. Actualmente, EGEDA entrega anualmente sus premios a las
mejores producciones españolas que llevan el nombre del autor de Atraco a las tres.
Recibió en 1995 el Goya de Honor, de manos de Verónica, su
hija. Poco después de la gala fallecía, el 17 de marzo, como consecuencia del
cáncer a los 72 años de edad.