Rubia
y lánguida, tiene algo de angelical, o de una Madonna o una Venus del Renacimiento.
Julie Delpy es de las que piensa que la belleza intelectual es más importante que
la física, como lo ha demostrado en su polifacética carrera en el cine.
Julie Delpy nació en París, Francia, el
21 de diciembre de 1969. Hija única, su entorno familiar no pudo ser más
propicio para su carrera de actriz, pues el padre, Albert Delpy, era director
teatral, y Marie Pillet se ganaba la vida actuando en cine y teatro de
vanguardia. La deuda de gratitud con respecto a su educación artística siempre
la admitió Julie: "Me educaron en el amor al arte, llevándome a ver museos y
cosas poco usuales para una niña de mi edad. Veía películas de Ingmar Bergman
con 9 años". Sin duda un poquillo fuerte eso de ver jugar al ajedrez a un
caballero del medievo con la muerte, pero eran las cosas de la vida bohemia. No
es de extrañar que ya con 5 años la pequeña Julie se paseara por los
escenarios.
Así las cosas, ya con 14 años debuta en
cine a las órdenes de Jean-Luc Godard en Detective
(1985). Al año siguiente, con Leo Carax, hace Mala sangre, y uno más allá, bajo la dirección de Bertrand
Tavernier, el film de época La pasión de
Béatrice, donde ya era claramente protagonista. 1990 será un año
importante, pues la dirige la polaca Agnieszka Holland en Europa, Europa, film donde era una joven nazi enamorada de un judío
ignorante de esta circunstancia, y que tuvo una nominación al Oscar por su
guión. Está claro que Delpy causón impresión en Polonia, pues en 1992
intervenía en Warszawa. Année 5703,
de Janusz Kijowski, film relacionado también con el holocausto, y más tarde
será requerida por Krzysztof Kieslowski para su trilogía de los colores,
concretamente para Tres colores: Blanco
(1994), donde una joven se divorcia de su impotente marido, muy enamorado de
ella.
Aunque se apuntó a una versión disneyana de
Los tres mosqueteros (1993), los
filmes de Delpy son de alta intelectualidad, acordes al ambiente mamado en su hogar.
Como me explicó en 2007, "A mí me gusta interpretar mujeres inteligentes, que
están comprometidas políticamente. Mucho más que la típica tetona guapa, a mí
eso no me va para nada. Entonces intento escribir para mí misma papeles que me
gustan. Estoy cómoda interpretándolos." Así que la vemos en la cinta del alemán Percy Adlon Younger y
Younger, y para rodar en Estados Unidos se decanta por Killing Zoe (1994), del guionista, junto a Quentin Tarantino, de Pulp Fiction, y de muy escaso interés.
Acertará en cambio de lleno al unir su destino con el del cineasta
independiente Richard Linklater y el actor Ethan Hawke en Antes del amanecer (1995), encantador film sobre la relación entre
un americano y una francesita que se conocen viajando por Austria. El guión del
libreto, en el que intervino Delpy, fue nominado al Oscar. Convertido en título
de culto, conocería una secuela tardía, Antes
del atardecer (2004), que describía el reencuentro de los jóvenes
protagonistas pasados diez años, y que también era una delicia. También con
Linklater, se animaría antes a poner su voz en compañía de Hawke a un personaje
de la extraña cinta animada Waking Life
(2001).
Es curioso, pero el cine comercial, por
así llamarlo, de Delpy, fue un fracaso patente. Un hombre lobo americano en París (1997) pretendía reeditar el
éxito de Un hombre lobo americano en
Londres, pero el film de Anthony Waller estaba a años luz del de John
Landis. La verdad es que Delpy no acaba de encontrar su "tipo" de películas, y
prueba con telefilmes con base más o menos literaria, como Crimen y castigo (1998), La
pasión de Ayn Rand (1999) y Frankenstein
(2004). Hasta se apunta a la serie televisiva Urgencias en 2001, repitiendo personaje en siete episodios.
Aunque sea un papel pequeño, una de las
muchas mujeres en la vida de Bill Murray, siempre es un puntazo estar en un
película tan lograda como Flores rotas
(2005), de Jim Jarmusch. O su breve intervención en La gran estafa (2006), del sueco Lasse Hallström. También es fugaz
pero intensa su participación en el interesante film coral Cuatro vidas (2007), sobre el amor y el destino.
Con su bagaje de actriz y guionista, no
es de extrañar que Julie Delpy haya probado a dirigir, siempre conservando su
faceta interpretativa. En 1995 hizo un corto bien acogido en Sundance, pero fue
en 2002 cuando hizo su primer largo, Looking
for Jimmy, al que siguió en 2004 2
días en París, film que parece claramente emparentado con sus aventuras
guionísticas con Linklater, aunque ella me lo negara en una entrevista en 2007;
en la película lanzaba afiladas pullas a la cutrecultura popular. Curiosamente,
acaba de terminar de rodar su última película como directora, 2 días en Nueva York, secuela del título
citado, lo que acentúa se semejanza señalada. Antes había dirigido La condesa (2009), donde ella da vida a
una noble húngara; en el reparto le acompañaron Daniel Brühl y William Hurt.
Si actuar, escribir y
dirigir parece poco, hay que decir que Delpy, residente en Los Ángeles y con
doble nacionalidad francesa y americana, también canta y compone. Unida
sentimentalmente al compositor alemán de bandas sonoras Marc Streitenfeld,
ambos tienen un hijo llamado Leo desde 2009.