Ha trabajado con
directores de inmenso prestigio, sobre todo en los 70 y 80. Y aunque su fama se
ve un tanto eclipsada por la de otros miembros de su clan, Keith Carradine ha
demostrado sobradamente su calidad interpretativa. Curiosamente, tiene el
Oscar, pero no como actor.
Keith Ian Carradine nació en San Mateo, una localidad
californiana, el 8 de agosto de 1949. Su padre era el prestigioso actor John
Carradine, intérprete de títulos como Las
uvas de la ira, de John Ford, y su madre la segunda esposa de éste, la
actriz Sonia Sorel (El destino de Sissí).
Su infancia fue desdichada, sobre todo porque cuando tenía
ocho años sus padres se separaron. Entablaron una dura batalla por la custodia
de él y de sus hermanos, Christopher y Walter, que finalmente fue ganada por el
padre, pero antes, los chicos llegaron a pasar tres meses en una casa de
acogida para menores. "Fue como estar en la cárcel. Había barras en las
ventanas y sólo se nos permitía ver a nuestros familiares a través de puertas
de cristal", recuerda el actor.
En su juventud barajó convertirse en guardia forestal, pero
finalmente desechó esa opción. Siempre admiró profundamente a su medio hermano
mayor, David Carradine, y dispuesto a seguir sus pasos como actor, se matriculó
en Arte Dramático en la Universidad del Estado de Colorado.
Tras debutar como actor en los escenarios de Broadway, con
el musical "Hair", Keith Carradine debutó en el cine en 1971 interpretando a un
cowboy en Los vividores, de Robert
Altman, realizador que quedó muy impresionado por su talento y volvería a
recurrir a él. También fue un joven pistolero en El gran duelo, junto a Johnny Cash y Kirk Douglas. Después
interpretó a la versión juvenil de David Carradine en la legendaria serie Kung Fu, en el piloto y algún otro
episodio.
De nuevo con Altman, fue uno de los tres convictos de Ladrones como nosotros, y un cantante de
folk mujeriego en la coral Nashville,
para la que compuso una canción country, "I'm Easy", con la que ganó el Globo
de Oro y el Oscar a la mejor canción original.
Se convirtió en el actor fetiche del protegido de Altman
Alan Rudolph, que le dio el rol de un cándido y alocado individuo en Elígeme, un criminal incompetente en Inquietudes, un artista americano en
París en Los modernos y el cowboy del
mundo del espectáculo Will Rogers en un cameo en La Sra. Parker y el círculo vicioso. En la primera de sus películas
con Rudolph se enamoró de Sandra Will, una de sus compañeras de reparto. Se
casaron y tuvieron dos hijos, Cade y Sorel, que se dedican a la interpretación,
dando lugar a una tercera generación de actores de la familia (Ever y Kansas,
sobrinas de Keith, también actúan).
Keith Carradine es recordado especialmente por encarnar a
D'Hubert, oficial napoleónico que se enfrenta una y otra vez con otro oficial,
Feraud (Harvey Keitel), sin que lleguen a resolver sus diferencias de una vez
por todas. Ocurría en Los duelistas,
el notable debut del gran Ridley Scott, que adapta la obra de Joseph Conrad.
Keith se unió a sus hermanos David y Robert para interpretar
a los hermanos Younger, en Forajidos de
leyenda, de Walter Hill, que también reunió para la ocasión a los hermanos
James y Stacy Keach, y a Randy y Dennis Quaid. En su filmografía también
destaca Los amantes de María, de
Andrey Konchalovskiy, donde era un guitarrista.
A pesar del inmenso prestigio que había obtenido, a
Carradine le faltó un blockbuster rompetaquillas que le convirtiera en un actor
popular para el público 'palomitero'. Quizás por eso, en los 90 su estrella se
fue apagando. Nunca ha dejado de interpretar a buen ritmo, pero cayo en la
serie B. Se salvan pocos títulos, como La
balada del Sad Café. Fue también dos personajes reales del oeste, Buffalo
Bill, en Wild Bill, de nuevo a las órdenes
de Walter Hill, y Wild Bill Hickock en los primeros capítulos de la memorable
serie del oeste Deadwood, cuyo piloto
es también obra de Hill. Ha sido también un sheriff en la fallida Cowboys & Aliens. En los últimos
años también se le recuerda por su papel de agente especial en la serie Dexter.
Su divorcio dio mucho que hablar en Estados Unidos. Durante
el proceso, Sandra Will contrató al controvertido detective privado de
Hollywood Anthony Pellicano para que grabara las conversaciones de Keith Carradine
con su abogado. Finalmente ella se convirtió en pareja del investigador, y por
mentir para defenderle, fue acusada de perjurio.
Pellicano también grabó a Carradine hablando con Hayley
DuMond, su compañera de reparto en The
Hunter's Moon, de la que se enamoró, y con la que ha rehecho su vida.