Hijo de actor, dotado de buena voz para la música, ha hecho el papel de su vida en la extraordinaria De dioses y hombres. Puede que pasados los 50 haya llegado la hora de Lambert Wilson.
Lambert Wilson nació en
Neuilly-sur-Seine, Francia, el 3 de agosto de 1958. Sin embargo el apellido
denota que sus orígenes no son exactamente franceses, y en efecto, su padre era
irlandés, y también actor, Georges Wilson (1921-2010). Celoso de la intimidad
familiar, parece que Wilson padre ocultaba a la prensa que tenía esposa y dos
hijos -uno de ellos, Lambert-, cara a no tener que soportar el acecho de los
papparazzi. El propio Lambert parece haber heredado este cuidado por lo
personal, pues poco se sabe de él aparte de que lo pasó mal con la muerte, casi
seguida de su madre y padre, y de un colapso nervioso poco después, donde estas
muertes y el mucho trabajo parece que confluyeron negativamente.
El gusanillo de actuar prendió claramente
por vía paterna, y Lambert, tras hacer el bachillerato en Francia, estudió en
el Centro Dramático de Londres, entre 1975 y 1977. Su debut actoral fue
justamente en teatro, en París, acompañado de su progenitor. Éste también le
dirigiría en cine, en La mujer salvaje
(1989).
Aparte de la interpretación pura y dura,
Lambert canta en directo como barítono, y ha estado en obras como "A Little
Night Music". Ha grabado discos, y manifiesta su admiración por clásicos como
Leonard Bernstein. Desde luego, era una elección natural para Alain Resnais en
su sorprendente musical On connaît la
chanson (1997); repetiría con este director en Pas la bouche (2003) y Asuntos
privados en lugares públicos (2006).
El actor reconoce tener cierta
frustración con el cine americano, porque su sueño adolescente era triunfar en
ese cine, que amaba, y acabó estando en películas bastante mediocres. Cierto
que tuvo una fugaz presencia en Julia
(1977) -Fred Zinnemann le requiría para un papel mejor en Cinco días, un verano (1982)-, y James Ivory lo reclutó para Jefferson en París (1995), pero Estados
Unidos se le ha resistido, y sus papeles en el fiasco Catwoman (2004) o las matrixeras Matrix Reloaded (2003) y Matrix
Revolutions (2003) con el papel de Merovingian, no son exactamente
memorables. Lo mismo cabe decir de Timeline
(2003), Sahara (2005) y Babylon A.D. (2008), e incluso de Un plan brillante (2007), a pesar de
coincidir con Michael Caine.
Wilson reconoce que no
era la elección obvia para interpretar al hermano Christian en De dioses y hombres (2010), la
conmovedora película sobre los monjes mártires en Tibberine, Argelia, premiada
en Cannes. "Hay algo en mí de monje, algo que se ve atraídos por los temas de
fe, no la religión, sino la fe y la espiritualidad", comentaba en entrevista al
New York Times. Tal vez lo dice por su carácter solitario, que le ha hecho
sentirse triste cuando le ha tocado trabajar en Los Ángeles. También
interpretaría a un hombre de fe, un hugonote, en La princesse de Montpensier, donde Bertrand Tavernier adapta una
obra de Madame de La Fayette. Ambas películas se vieron beneficiadas del
talento cantarín de Wilson.