Leonard Nimoy es un
hombre polifacético e inquieto, que ha interpretado variopintos papeles, dirige
filmes de éxito, escribe poesías, y hasta publica discos de música, pero ha
quedado totalmente absorbido por un personaje. Nimoy será para siempre Mr.
Spock, el semi-alienígena más famoso de la historia de la televisión con
permiso de Alf, y un auténtico icono de la cultura popular. Ha tenido la "larga
y próspera vida" que Spock deseaba a quienes saludaba.
Nacido el 26 de marzo de 1931, en Boston (Massachusetts),
Leonard Simon Nimoy proviene de una familia de judíos que emigraron de Ucrania.
Empezó a actuar desde niño, pues a los 8 años formaba parte de una compañía
teatral. Más tarde estudió en la escuela interpretativa de Boston College. Cuando
acabó se alistó en el ejército, donde obtuvo el rango de sargento. De carácter
hiperactivo, para ganarse la vida trabajaba como limpiador de peceras, taxista
o lo que hiciera falta, a principios de los 50.
Debutó en el cine a los 20 años con un pequeño papel en la poco
conocida Queen for a Day. Nimoy ha
tendido al cine de ciencia ficción y a la serie B, desde el primer momento,
pues al principio de su carrera interpretó, por ejemplo, a un marciano que
resultaba ser amistoso, en Zombis de la
estratosfera, a un soldado en La
humanidad en peligro, y a un profesor en Los devoradores de cerebros. Se prodigó especialmente en la
televisión, pues apareció en series como la legendaria The Twilight Zone o Perry
Mason.
En 1966 le dieron el papel que le cambiaría la vida, el descendiente
de un vulcano y una humana Mr. Spock, racionalista y tranquilo como
correspondía a la raza de su padre, aunque no le eran del todo ajenos los
sentimientos humanos por su sangre materna. Lo encarnó por primera vez en The Cage, episodio piloto de lo que
posteriormente sería Star Trek: la serie
original.
Estuvo a punto de ser descartado, porque los ejecutivos de
NBC habían llegado a la conclusión de que su personaje era demasiado frío como
para que el público se identificara con él. Pero Gene Roddenberry, creador de
la serie, lo defendió contra viento y marea, pues argumentaba que era la
esencia y su desaparición le quitaría todo el encanto al producto. Acertó de
pleno, ya que Spock se convirtió de lejos en el personaje más recordado. Quedaron
para el recuerdo sus diálogos con el sarcástico Dr. McCoy, cuyos chistes es
incapaz de entender. Hasta su padre sacó partido del fenómeno, ofreciendo en su
peluquería el corte de pelo estilo Spock. "Mis padres emigraron a Estados
Unidos siendo alienígenas, y se convirtieron en ciudadanos. Yo nací en Boston,
ya era ciudadano, y fui a Hollywood, donde me convertí en alienígena", dijo
Nimoy.
Paradójicamente, la serie no fue un gran éxito, y se canceló
después de tres temporadas. Pero después se reponía continuamente en diversas
cadenas estadounidenses, hasta que proliferaron los incondicionales y se
convirtió en la serie de culto por excelencia.
Cuando finalizó la serie, Leonard Nimoy pasó un tiempo
retirado, y rechazó los numerosos papeles similares a Mr. Spock que le
ofrecían, para dedicarse a reflexionar sobre qué haría para librarse del
encasillamiento, una misión imposible. Y precisamente le llegó una oferta para
interpretar el papel principal de la serie Misión
imposible, tras la marcha de su amigo, Martin Landau, que le recomendó como
sustituto ideal.
A finales de los 70, Leonard Nimoy publica su autobiografía,
"No soy Mr. Spock", donde reniega del personaje, aunque años después publicó
"Yo soy Spock", donde le reivindicaba. Empezó a probar nuevos caminos, como la
canción, la poesía y la fotografía en blanco y negro.
Tras el éxito de La
guerra de las galaxias, los ejecutivos de Paramount deciden que es un buen
momento para reconvertir la saga de Spock y compañía en un largometraje
elaborado con esos efectos especiales sofisticados que se habían puesto de moda.
Aunque en un primer momento Nimoy dijo que no volvería a ponerse las orejas
puntiagudas, finalmente a regañadientes aceptó convertirse en uno de los
protagonistas de Star Trek. La película,
dirigida por el veterano Robert Wise. Su éxito propició varias secuelas. Para
la tercera parte, Star Trek III: En busca
de Spock, Nimoy, que ya había dirigido alguna pieza televisiva, se ofreció
como realizador. Los ejecutivos de Paramount pensaban que se trataba de un
simple caprichito de estrella, pero finalmente apostaron por él. Puesto que
obtuvo buenos resultados de taquilla, repitió en Star Trek IV - Misión: Salvar la Tierra.
Nimoy también dirigió la comedia Tres hombres y un bebé, remake americano de la francesa Tres solteros y un biberón, con Tom
Selleck como protagonista. La cinta tuvo mucho éxito, sobre todo en Estados
Unidos.
Divorciado en 1987 de su esposa, Sandra Zober, con la que
tuvo tres hijos, se unió a la actriz Susan Bay, prima del director Michael Bay.
Con la llegada del siglo XXI, Nimoy prácticamente
se retira. Pero J.J. Abrams le ofrece repetir una vez más como su personaje más
carismático, en Star Trek, donde su
anciano Spock se encuentra con su versión rejuvenecida, interpretada por
Zachary Quinto. Su conexión con Abrams es tan grande, que Nimoy acaba
convirtiéndose en productor de una de sus series, Fringe, donde interpreta también a uno de los secundarios
habituales, el doctor William Bell, un excéntrico científico.