Contra más complejo sea el papel, más se crece. A
diferencia de su personaje en Los lunes al sol, Luis
Tosar no conoce el paro y se ha ganado a pulso su posición actual como actor de
moda del cine español, hasta el punto de que hace pleno en las tres películas
preseleccionadas por España para el Oscar en 2010.
Nacido en
Xustás, Cospeito, una pequeña localidad lucense, Luis Tosar comenzó a
plantearse ser actor cuando un profesor del instituto le aconsejó que estudiara
interpretación. Como no veía claro que se pudiera ganar la vida con ese oficio,
se matriculó en Historia, en la Universidad de Santiago. Pero en el campus
empezó a interpretar papeles con compañías de teatro amateurs y descubrió cuál
era el camino que tenía que seguir.
Empezó en el
cine interviniendo en muchísimos cortometrajes, sobre todo de jóvenes gallegos,
y posteriormente pasó a tener un papel fijo en la serie de la televisión
autonómica Mareas vivas,
que le convirtió en un rostro muy popular en Galicia. Aunque ha sido un
secundario solvente en títulos como Celos, Atilano, presidente o El corazón del guerrero, le debe su consagración a la directora
Icíar Bollaín, que le dio un papel destacado en Flores de otro mundo, donde ciertamente bordaba el papel de
Damián, un hombre trabajador y respetuoso que se enamoraba de una dominicana
que había llegado a su pueblo en una caravana de mujeres. Aunque la madre de
Damián no estaba del todo contenta con la relación... Obtuvo una candidatura al
mejor actor revelación y aunque no ganó el premio, había llamado la atención de
grandes realizadores que le ofrecían papeles variados, como Álex de la Iglesia
(La comunidad), José Luis Borau (Leo), el debutante Manuel Martín Cuenca (La
flaqueza del bolchevique)
y sobre todo Fernando León de Aranoa, que en Los lunes al sol le dio el papel de José, parado que no
puede soportar depender económicamente de su esposa, lo que le va agriando el
carácter. Esta vez sí se llevó el Goya al mejor actor de reparto.
Si aún quedaba
alguien que no había apreciado el enorme talento de Luis Tosar, seguramente se
quedó deslumbrado con su trabajo en Te doy mis ojos, de nuevo a las órdenes de su mentora,
Icíar Bollaín, que le brindó la ocasión de dar un auténtica lección
interpretativa. Encarnaba a Antonio, un maltratador que no sólo puso los pelos
de punta al respetable, sino que tenía un lado humano, pues a pesar de su
brutalidad trataba sinceramente de hacer algo para regenerarse porque estaba
enamorado. Ganó otro Goya, esta vez al actor principal, que no discutió nadie.
Incluso en
Hollywood han reparado en su talento, pues le dieron un pequeño papel, como
villano en Corrupción en Miami (2006). "He ganado más dinero por salir dos minutos en esta
película que con todas mis demás películas juntas", me confesaba impávido el
actor en aquel momento.
Y aunque realizó
grandes trabajos en títulos como Inconscientes, Galatasaray-Dépor, La noche del hermano, Casual Day, Los límites del control (dirigida nada menos que por Jim
Jarmusch) o Lope
(donde era un convincente fraile), el personaje que más ha calado en los
últimos años de Luis Tosar es sin duda Malamadre, el duro presidiario del
thriller Celda 211,
por el que ganó su tercer Goya. En la ceremonia de entrega, España supo por la
dedicatoria 'a su amor', de su compañera de reparto, Marta Etura, también
'goyizada', que ambos son pareja y están muy enamorados. Cuando él subió
después a por el suyo lo dejó bien claro: "Yo ya había ganado hace un rato",
dijo. "¡Ay, qué momentazo!"