Matthew Fox debe su fama a dos papeles similares, donde es
el hombre de carne y hueso que se ve obligado a convertirse en héroe. A pesar
de sentirse perdidos, sus personajes tienen que sobreponerse una y otra
vez, para sacar adelante a las personas de las que se sienten responsables, sin
importar que sean los habitantes de toda una isla o los miembros de una
familia.
Alto, guapo y delgado. Tímido, incluso serio. Pero con una
mirada cargada de buenas intenciones. Quizás sea todo esto lo que le ha
convertido en el héroe atormentado ideal. De ahí, que sus papeles que más han
trascendido respondan a la anterior descripción. El ser humano que por
circunstancias ajenas resulta "elegido" y tiene que hacerse cargo de una
situación casi imposible. Su porte no pasa desapercibido. Pero sus maneras no
son las de alguien que tiene un control absoluto de todo. De ahí su tormento y
su buen hacer en este tipo de personajes. Héroes con auténticos dramas
interiores.
Probablemente no se sentiría un elegido cuando nació el 14
de julio de 1966 en Abington, Pensilvania. El segundo de tres hermanos, pasó su
infancia en el rancho familiar en relación constante con la naturaleza y
los animales. Consiguió una beca de estudios gracias al fútbol americano que le
permitió licenciarse en Economía en la Universidad de Columbia. Dos años
después (1991) se casó con Margherita Ronchi con quien tiene una niña y un
niño, Kyle (1998) y Byron (2001). Desde los primeros momentos Margherita ha
sido su compañera y apoyo. Matthew Fox recuerda la anécdota de cómo le enseñó a
nadar en la piscina de la universidad cuando él tenía 21 años. Quién le iba a
decir que años después alcanzaría la fama mundial en un trabajo rodeado de
agua.
Fox estudió Economía porque quería trabajar en Wall Street,
pero una amiga de su madre se interpuso en sus planes. Era agente de modelos e
insistió muchísimo para que Matthew probara el mundillo. Se salió con la suya y
consiguió que participara en un par de anuncios para televisión. Algo
simbólico, pero que cambió su vida para siempre, pues decidió que quería ser
actor. Estudió para ello en la Escuela de Cine y Televisión en Nueva York. Su primera
oportunidad en televisión llegó en un episodio de la serie Dos en el aire (1992). El mismo año protagonizó la serie Freshman Dorm sobre unos estudiantes
universitarios. La serie no tuvo éxito y rodaron sólo cinco episodios. Un golpe
de realidad. De todas las series que se proponen, pocas son las que llegan a
rodarse, y menos aún las que consiguen mantenerse. No hablemos ya de cuántas
son las que se convierten en fenómenos mundiales como Perdidos.
En cine debutó con un papel secundario en la comedia ¡Qué muerto de novio! (1993). Su primer
papel principal en la gran pantalla no llegó hasta 1999 con Bajo la máscara, donde interpretó a un
deficiente que entabla una entrañable relación con un doctor interpretado por
Donald Sutherland. Cierto es que este protagonista le llegó cuando era ya un
ídolo televisivo gracias a la serie Cinco
en familia (1994-2000). Durante las cinco temporadas que duró el proyecto,
Fox interpretó a Charlie Salinger, el mayor de cinco hermanos, que se tiene que
hacer cargo de todo cuando fallecen sus padres. Esta serie le hizo popular en
Estados Unidos y fue el trampolín de las actrices Neve Campbell -una de sus
hermanas- y Jennifer Love Hewitt -la novia de uno de sus hermanos-.
El éxito televisivo lo llevó a protagonizar otra serie, Haunted (2002), donde saboreó de nuevo
la hiel del medio. Sólo se rodaron 12 episodios donde interpretaba a un
detective capaz de hablar con los muertos. Sin embargo, la pequeña pantalla era
el medio donde más había trabajado y que más alegrías le había dado. Así que
continuó intentándolo. Con este espíritu se presentó a la prueba de la
"marciana" serie que proponía el gran J.J. Abrams. Según cuentan, cuando Fox
terminó sus frases tuvo clarísimo que quería que fuera el doctor Jack Shepard.
Hombre familiar donde los haya, tomó a su mujer e hijos y se
trasladó a Hawai para ser el gran protagonista -por mucho que vendan la serie
como coral- de este fenómeno de masas que ha revolucionado el concepto de serie
televisiva. Entre los millones de kilómetros de tinta que han corrido sobre
ella, se dice que el personaje de Jack Shepard iba a morir al principio, pero
que pronto vieron su potencial. En cualquier caso, él es el elegido, el líder
indiscutible -aunque esto no implique que sea el personaje favorito de la
audiencia-. Cuando lo entrevistas es el único que tiene datos sobre el futuro
de la serie. Aún en el caso de que todo sea una campaña de marketing
perfectamente orquestada, él es quien puede decir que sabe cosas. El resto
mantiene un silencio sepulcral y especula con las distintas posibilidades que
podría ofrecer la trama.
Teniendo en cuenta el empaque del que le ha dotado J.J. dentro
de una serie de estas dimensiones, no es raro que sea el actor al que mejor le
ha ido en cuanto a ofertas cinematográficas. Desde que rueda Perdidos, ha realizado un pequeño cameo
en Ases calientes (2006) -en un papel
nada heroico, por cierto-, ha coprotagonizado el drama deportivo Equipo Marshall (2006), el thriller En el punto de mira (2008) y la
adaptación al cine de los hermanos Wachowski de Meteoro, Speed Racer
(2008). Ninguno de estos títulos son memorables, aunque sí muy dignos. Así que
ahora que Perdidos se acerca a su
fin, cabe augurar un futuro esperanzador para Fox. De lo contrario, no sería el
elegido.