Curtido en la tele, de fotogenia indudable, hace las delicias de las quinceañeras. Él procura mantener los pies en el suelo, combinando pequeña y gran pantalla.
Maximiliano Teodoro Iglesias Acevedo, más
conocido como Maxi Iglesias, nació el 9 de febrero de 1991 en Madrid, y es uno
de los rostros más populares de la hornada de jóvenes actores surgidos del boom
de las series televisivas españolas. Curiosamente ya paseó su fotogenia de
crío, pues con seis años se asomó al cine en La pistola de mi hermano, una presencia fugaz que no permitía
adivinar lo que vendría después.
No estudió en un instituto público como
el Zurbarán de Física o química, sino
que pasó por las aulas del Cardenal Spínola, centro concertado que llevan unas
religiosas, las Esclavas del Divino Corazón. Sea como fuere, se hizo popular
enseguida cuando fue seleccionado en el casting de alumnos del Zurbarán como
César Cabano, un chaval pijo y ligón al que sus padres nunca le han negado
nada. Cinco temporadas estaría, es un decir, estudiando el chico. Además ha
estado en la pequeña pantalla en series tan conocidas como Amar en tiempo revueltos, Cuéntame
como pasó, Médico de familia y Hospital Central. Fueron aquí papeles
pequeños, al contrario que en Los
protegidos, serie sobre una familia con superpoderes, a la que incorporó en
su segunda temporada.
Su presencia en cine no ha tenido un
protagonismo excesivo. En la época en que los también televisivos Ana de Armas
y Mario Casas protagonizan Mentiras y
gordas (2009), sobre una juventud sin recursos morales, él era un jovencito
con poca presencia. 8 citas (2008)
era una peli coral, nadie llamaba demasiado la atención. Así las cosas, tras After y El diario de Carlota, sus apuestas en el cine son el miedo y el
thriller, de nuevo con repartos corales juveniles, donde él luce palmito, ahí
están XP 3D y El secreto de los 24 escalones. Por supuesto, no pierde comba con
la tele, y pronto estrenará la serie ambientada en la Edad Media Toledo, donde se las verá con el
veterano Juan Diego.