Todo
lo que toca lo convierte en éxito comercial, lo que no tiene por qué ser lo
mismo que buena calidad. Forjado en el mundo de la publicidad, Michael Bay da al
público exactamente lo que pide.
Por eso, aunque no tiene una filmografía muy amplia, en esto de la
industria del cine puede decirse que Michael Bay es un experto, y eso que no
empezó hasta los 30 años. El hecho es que ha conseguido vender sus películas
como nadie, de modo que ha dirigido enormes superproducciones, cuyo 'merchandising'
ha hecho posible que sean conocidas por todo el mundo.
Michael Benjamin Bay nació el 17 de febrero de 1965 en Los
Ángeles, California. Tras graduarse en la Wesleyan University, Bay forjó su
futuro en el mundo de la publicidad, donde se convirtió en un maestro. Trabajó
haciendo videoclips y anuncios durante 20 años, de modo que cuando llegó al
cine ya sabía lo que era ganarse al respetable. Porque además, Bay hacía muy
bien su trabajo. Hizo videoclips para Tina Turner, Lionel Richie o Meat Loaf,
entre otros muchos artistas, y fue nominado varias veces a los Premios MTV. En
el mundo de la publicidad rodó spots para grandes marcas, tan importantes como
Nike, Coca-Cola Reebok o Budweiser. Su buen hacer le llevó a ganar el Premio de
Cannes a la mejor campaña publicitaria. En 1995 fue galardonado como mejor
director de publicidad por el Sindicato de Directores.
El mismo año de 1995, debutó con su primera película, un film que
marcaría ya toda su trayectoria. Se trata de Dos policías rebeldes, películas de acción a mansalva en donde no
se ahorraba presupuesto a la hora de rodar escenas al límite y sembrar
explosiones por doquier. El film estaba producido por un experto en grandes
bombas de taquilla, Jerry Bruckheimer, quien desde entonces formaría equipo con
el nuevo director. El resultado tuvo un enorme éxito, también por el tirón de
sus dos protagonistas, Martin Lawrence y, especialmente, Will Smith, quien
cambiaba de rol casi por primera vez después del éxito de la serie cómica El príncipe de Bel-Air. Al año
siguiente, Bay rodó la que es quizá su mejor película, La roca. Se trata de un thriller en torno a la Isla de Alcatraz,
con un estupendo Sean Connery como reclamo del cartel.
Uno de sus éxitos comerciales más sonados fue Armageddon, que tenía entre su reparto a nombres tan comerciales
como Bruce Willis, Ben Affleck o Liv Tyler. Además fue la primera vez que Bay
ejercía como productor, junto a Bruckheimer. La película no valía gran cosa y
versaba sobre una inverosímil misión para demoler un enorme meteorito que iba a
impactar con la Tierra. Obtuvo 4 nominaciones al Oscar, todos en apartados
técnicos, aunque lo único que consiguió al final fue un Premio Razzie (los
anti-Oscar) para el bueno de Willis.
Tres años tardó en filmar su siguiente película, pero el esfuerzo
lo requería, pues Pearl Harbor fue
una de las producciones más ambiciosas del momento. Bay volvía a contar con el
trabajo de Ben Affleck, quie protagonizaba un triángulo amoroso con la bella
Kate Beckinsale y con su mejor amigo, la estrella en ciernes Josh Hartnett. El
film se vendió muy bien, aunque resultaban excesivas sus más de tres horas de
metraje, y bastantes momentos llegaba a aburrir. De lo que no cabe duda es de
que Bay rodaba con esmero, con escenas aéreas impactantes y una producción
carísima, en torno a los 140 millones de dólares. Pero el marketing hizo su
labor y tan sólo en Estados Unidos la cifra de recaudación alcanzó los 200
millones de dólares. Nominado a 4 Oscar, finalmente se hizo con el
correspondiente al mejor montaje de sonido.
Tras rodar la secuela de su primer film, Dos policías rebeldes II, en 1995 dirigió y produjo, ya sin
Bruckheimer, la interesante La isla.
El film, que fiel a su estilo se prodigaba en acción, persecuciones apoteósicas
y explosiones, también ofrecía una sugerente reflexión acerca de los peligros
de la ciencia y del viejo tema de querer ser dioses y manejar a las personas
como simples instrumentos. La película, que obtuvo aceptables críticas, estaba
protagonizada por Scarlett Johansson y Ewan McGregor. Entretanto Michael Bay le
tomó el gustillo a la producción y desde entonces ha compaginado esa labor con
su trabajo tras las cámaras. Películas directamente dirigidas a la taquilla,
como los remakes La matanza de Texas: el
origen, Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street. El origen, son
de su cosecha.
Y en 2007 llegó el supermegaéxito de Bay con Transformers, una película de apabullantes efectos especiales, bien
rodada y que daba con el tono justo de aventura, comedia y romance, gracias
también a unos actores muy bien elegidos. De ahí salieron las estrellas Shia
LaBeouf y la diva Megan Fox. Sin embargo, el éxito ha podido hacerle demasiado
daño a Michael Bay, ya que desde entonces parece haberse enganchado a los
juguetes creados por la compañía Hasbro. Así, lo último que ha dirigido es la
decepcionante tercera parte, Transformers:
El lado oscuro de la luna, un total fiasco.