Dulce, frágil, poquita cosa. Dura, sufridora, con aguante. La verdad es que Michelle Williams aúna lo que parecen rasgos contradictorios, lo que le ha servido para exhibir una asombrosa versatilidad interpretativa, se acomoda a lo que hace falta.
Michelle Ingrid Williams nació el 9 de
septiembre de 1980 en Kalispell, Montana, EE.UU. De ancestros noruegos, pasó su
infancia en plena naturaleza, aunque con nueve años la familia se trasladó a
San Diego, California. Su padre, hombre de negocios, tenía aspiraciones
políticas, dos veces se postuló como candidato al Senado por los republicanos
sin éxito. Tiene una hermana pequeña y tres hermanastros del anterior matrimonio de su padre. Siempre fue muy independiente, y desde edad temprana le atrajo ser
actriz, aunque su formación a tal respecto es inexistente, más allá de los típicos grupos escolares de teatro. De modo que en plena adolescencia debutó en la pequeña pantalla, se la
pudo ver en series tan populares como Un
chapuzas en casa y Paso a paso.
En cine su estreno fue con una peli perruna, El regreso de Lassie (1994), con el popular can collie.
Emancipada de sus padres con 15 años,
parece que en la escuela fue víctima del bullying, hasta el punto de que su
mamá haría de tutora a domicilio para completar estudios. Lo que no le impidió
encarnar roles nada amistosos, como el de la versión jovencita de Sil -o sea,
Natasha Henstridge-, la peligrosa alienígena de aspecto humano seductor en Species.
Desde 1998 permanecerá con personaje
principalísimo durante 6 años en la serie televisiva juvenil Dawson crece, donde se hace tan popular
como sus compañeros James Van Der Beek y Katie Holmes. En cine se irá
consolidando probando de todo un poco, ya sea drama (Heredarás la tierra, 1997) o terror adolescente (Halloween H20, 1998) Con Kirsten Dunst
hará la vida imposible al mismísimo presidente Richard Nixon en la comedia Aventuras en la Casa Blanca (1999).
En esta tesitura, quizá lo sencillo para
Michelle hubiera sido embarcarse en producciones comerciales, pero la actriz
siempre ha tenido un punto "indie", le gustan los desafíos. En tal sentido no
siempre acierta -No soy nadie sin ti
o Prozak Nation son completamente olvidables-,
pero cuando lo hace, qué maravillas, véanse Vías
cruzadas (2003), un canto a la amistad de Thomas McCarthy, y Tierra de abundancia (2004), la personal
visión de Wim Wenders de la reacción americana al 11-S.
En cine su apoteosis llega con Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), su
papel de esposa en esta historia de cowboys gays encandila a la Academia, que
la reconoce con una nominación al Oscar como actriz de reparto. Además conoce y
se enamora de su compañero de reparto Heath Ledger, con el que mantendrá una
relación que dura hasta 2007, que le dio una hija, Matilda, nacida en 2005. La
desgracia quiso que al iniciarse 2008 muriera Ledger, por una sobredosis de
tranquilizantes. "Durante mucho tiempo me sentí como una herida abierta con patas", declaró sobre sus sentimientos por muerte tan inesperada. Después de esto Williams salió unos meses con el director
Spike Jonze, pero la cosa no cuajó.
La celebridad mediática no impide que
Williams siga comprometida con películas arriesgadas, de tramas nada
convencionales. Aparece fugazmente en las variaciones sobre la vida de Bob
Dylan de I'm Not There (2007). En
2008 protagoniza la road-movie Wendy and
Lucy y hace para el "marciano" Charlie KaufmanSynecdoche, New York. También compartirá pantalla con el mexicano
Gael García Bernal en Mamut (2009),
un film sobre la globalización.
Tras ponerse a las órdenes de Martin
Scorsese en Shutter Island (2009),
con un papel secundario, protagoniza Blue
Valentine (2010), que le vale ser candidata al Oscar, esta vez como actriz
principal. Da la réplica a otro actor en alza y habitual del "indie" -Ryan
Gosling, con el que ya había hecho El
mundo de Leland- en una historia de amor extrema, nada convencional y algo
depresiva. El tema de los altibajos matrimoniales también está presente en Take This Waltz (2011), donde la dirige
otra actriz, Sarah Polley.
Lo cierto es que con poco más de treinta
años, la carrera de Williams es envidiable por la variedad y el desafío que
suponen sus personajes. Tras volver al western y a la directora Kelly Reichardt
con Meek's Cutoff (2010), se ha
puesto bajo la piel de la mítica Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (2011), desafío del que ha salido muy bien
librada, a juzgar por el Globo de Oro conseguido y su tercera nominación al
Oscar. Bien puede permitirse ahora una película para todos los públicos que
espera volver a despertar la magia de El
mago de Oz, Oz: The Great and
Powerful, donde le dirige Sam Raimi y le acompañan entre otros James
Franco.