Pocos son los actores españoles capaces de levantar
tanta pasión entre sus seguidoras. Miguel Ángel Silvestre provoca auténticas
aglomeraciones allá donde va, como si fuera un miembro de The Beatles. Le está
costando demostrar que además de un chico "guaperas", también tiene cabeza y
mucho talento como actor y está llamado a realizar brillantes interpretaciones.
Nacido el 6 de
abril de 1982 en Castellón de la Plana, la primera gran pasión de Miguel Ángel
Silvestre fue el tenis. Estaba destinado a convertirse en jugador profesional
hasta que sufrió una lesión durante un torneo en Hungría, que le imposibilitó
continuar practicando este deporte. Decidió estudiar fisioterapia, como su
hermana, pero una tía suya le hizo descubrir el mundillo del teatro y supo qué
era lo que quería hacer con su vida. Estudió en diversas academias
interpretación, expresión corporal y baile moderno.
En 2002, Miguel
Ángel Silvestre ganó el título de Míster Castellón. Debutó en la televisión con
un papelillo en un episodio de Mis adorables vecinos, y poco después se convirtió en
secundario habitual de la serie Motivos personales. Su aspecto atlético propició que le
contrataran para dos películas ambientadas en el mundillo del boxeo, A
golpes, donde era
secundario, y La distancia,
prometedora cinta de Iñaki Dorronsoro que Silvestre protagonizó. El chico
apuntaba maneras interpretando a Daniel, púgil condenado a prisión por un crimen
que no había cometido.
Pero su
lanzamiento al estrellato le sobrevino cuando protagonizó Sin tetas no hay
paraíso, versión
española de una serie televisiva colombiana que literalmente arrasó, en la que
interpretaba a Rafael "El Duque", narcotraficante temido y muy reconocido.
Desde entonces, sus seguidoras se concentran en sus apariciones públicas para
jalearle al grito de "Duque". Tras dos temporadas, temiendo un encasillamiento
definitivo, decide dejar la serie, en busca de nuevos proyectos en cine.
Así, interpreta
un doble papel en Reflections,
rodada en inglés donde compartía cartel con Timothy Hutton. Para capturar a un
asesino en serie, un agente de la Europol (Timothy Hutton) requiere la ayuda
del hermano pequeño del sospechoso, pues ambos fueron concebidos en una clínica
de fertilidad y tienen un ADN muy similar. Silvestre salía airoso del reto de
encarnar a los dos hermanos físicamente idénticos.
Además, apoya al joven realizador Eduardo Chapero-Jackson
interpretando a un gasolinero en el corto The End.
El cineasta le ha dado un papel importante en Verbo,
su debut en el largo, que narra el viaje iniciático de una adolescente de
extrarradio. Silvestre interpreta también a uno de los protagonistas de La
trampa de la luz, comedia romántica de Alfonso Arau, donde es un
mudo, novio de una lavandera que ha sido filmada mientras se baña en el río en
los tiempos de los inicios del cine, lo que desata un gran escándalo. Silvestre
ha protagonizado también Alakrana,
serie de dos capítulos en la que se convierte en el patrón del pesquero vasco
secuestrado por piratas somalíes.