Con su primer
largometraje, Salaam Bombay, la cineasta india Mira Nair logró la nominación al Oscar en la
categoría de mejor film en lengua no inglesa. Desde entonces el prestigio de
esta mujer de ideas liberales se ha mantenido intacto.
Nacida en Orissa, India, el 15 de octubre de 1957, Mira Nair
acudió a la Universidad de Nueva Delhi para estudiar sociología, sin embargo,
con 18 años le fue concedida una beca para ir a la universidad de Harvard, en
Estados Unidos. Así que hizo las maletas y allá se marchó para estudiar la
carrera de imagen y sonido. Inició su vida tras las cámaras en el género
documental. A los 22 años rodó Jama Masjid Street Journal y cuatro años más
tarde So Far from India, con capital americano. Su siguiente film, en
coproducción con su país, fue un poco más audaz ya que trataba de las
bailarinas de striptease de un local, India Cabaret. Los temas polémicos siempre
le han atraído a esta directora y prueba de ello fue el último documental que
ródo en aquellos primeros años de carrera: Children of Desired Sex, ya con
capital enteramente indio. Mira Nair tenía entonces 30 años.
Entonces se produjo su salto internacional, y desde entonces
se ha convertido sin duda en la cineasta india de mayor proyección fuera de sus
fronteras. Su debut en el género de ficción -aunque sus filmes siempre tienen
algo de documental, de plasmación de la cultura india en los distintos países-
fue Salaam Bombay, un brutal y realista
retrato de la vida de varios chicos pobres en las calles en Bombay. La dureza
de la película está en sintonía con una gran ternura. El impacto del film,
bellamente montado y fotografiado, fue enorme y obtuvo la nominación al Oscar a la
mejor película extranjera. No ganó -ese año, 1988, se lo llevó Pelle el conquistador-,
pero la carrera de Nair subió como la espuma. Su siguiente film fue Mississippi
Masala (1991), que narraba una historia de amor interracial en África, y estaba
protagonizada por Denzel Washington y Sarita Choudhury. Curiosamente, durante
el rodaje, Nair conoció a su esposo. De hecho hay más cosas que la vinculan con
el continente negro, pues en la actualidad vive en Sudáfrica con su familia.
En 1995 Nair dirigió
Cuando salí de Cuba, un film sin demasiada gracia pero que contaba con la
presencia de la recién oscarizada Marisa Tomei. Y un año después la cineasta
dio un paso muy arriesgado al realizó un film lleno de erotismo llamado Kamasutra.
Aunque la película era demasiado efectista y no muy brillante, en su país tuvo
muchísimos problemas con las autoridades debido a su temática y Nair acudió a
los tribunales repetidamente a lo largo de dos años. En fin, ella se lo había buscado...
En 1998 se sacudió todo esa polémica con otro film intercultural, aunque
bastante anodino, titulado My Own Country, que contaba de nuevo con la
presencia de la Tomei, esta vez acompañada por Naveen Andrews, quien años
después triunfaría en la serie Perdidos.
Su filmografía hasta entonces había sido
un poco decepcionante, sobre todo tras su debut en Salaam Bombay. Pero
entonces, en 1991, Nair volvió por sus fueron con un film alegre, lleno del
colorido cultural de su país. La boda del monzón devolvió a su lugar a la
directora y le trazó el camino que debía seguir. El film recibió merecidamente el
León de Oro en el Festival de Venecia. Al año siguiente, además de una comedia
un tanto sosita: Ciegas de amor, rodó el segmento "India" del film coral
11'09''01. 11 de septiembre. Dos años después viajó en el tiempo y se metió de
lleno en una lujosa producción de época: La feria de las vanidades. La
directora había quedado impresionada a los 16 años, cuando leyó por primera vez
la novela de William Makepeace Thackeray. El resultado fue notable, con una
espléndida actuación de Reese Witherspoon, como la trepadora Becky Sharp. Y en
2007, Mira Nair regresó al presente con El buen nombre, un drama hondo y
emotivo que volvía a incidir en una historia de personajes indios fuera de su
país. El film supuso el reencuentro con Sooni Taraporevala, guionista de sus
filmes Salaam Bombay, Mississippi Masala y My Own Country. Entre sus últimos
trabajos destacan dos cortos incluidos en largometrajes corales. Así rodó el
segmento "How Can It Be?" para la película 8, en donde ocho directores hablan
de los cambios de nuestro planeta; y también una de las historias de amor
contenidas en la espléndida New York, I Love You. Pendiente de estreno tiene el
film Amelia, un biopic dramático sobre Amelia Earhart, una legendaria piloto americana,
interpretada por Hilary Swank.