Se le recordará como uno de los grandes pioneros de
la televisión, y sobre todo como creador del fenómeno televisivo 'Un, dos,
tres'. Pero Chicho Ibáñez Serrador es un hombre inquieto, que ha ejercido de
director teatral, actor, dramaturgo, guionista y realizador de cine y
televisión. En el campo de la ficción dramatizada, su gran especialidad son las
películas de terror.
Nacido en Montevideo
(Uruguay), el 4 de julio de 1935, Narciso Ibáñez Serrador, más conocido como
Chicho, se pasó la infancia acompañando a sus padres, la argentina Pepita
Serrador y el asturiano Narciso Ibáñez Menta, dos reputados actores que
triunfaban sobre todo en Argentina, en sus giras teatrales a través de todo el
territorio americano. Teniendo en cuenta estos antecedentes, no es de extrañar
que debutara pronto en el teatro. De hecho, cuando sólo tenía 8 días -según
recordaba su padre- ya salió por primera vez a un escenario, en brazos de una
actriz, aunque su debut oficial fue a los ocho años, cuando dobló al conejo
Tambor, en la versión para todos los países de habla hispana de Bambi, en 1943.
Tras establecerse en España,
en 1951, Chicho se formó como actor, e inicia una intensa actividad en las
tablas. También dirige la obra teatral 'El zoo de cristal', de Tennessee
Williams y al final acaba estrenando, en 1959, 'Aprobado en inocencia',
escrita, dirigida e interpretada por él. En 1960 escribe utilizando el
pseudónimo de Luis Peñafiel la película cinematográfica Obras del terror, basada en relatos de Edgar Allan Poe, dirigida por
Antonio Carreras, y protagonizada por su padre y por él mismo. Por aquella
época, le requerían constantemente para diversos programas televisivos, sobre
todo para 'Estudio 3', donde ejerció de director, guionista y actor, de relatos
autoconclusivos de diferente temática. También fue el creador de la serie Mañana
puede ser verdad, que recreaba
diferentes historias de género fantástico, suspense y terror, basadas en
relatos de escritores como Ray Bradbury, o con guiones originales escritos por
él. Aunque su mayor éxito de ficción televisiva fue la legendaria serie Historias
para no dormir, compuesta por relatos
de terror que él mismo presentaba al estilo humorístico de Alfred Hitchcock, en
la serie Alfred Hitchcock presenta.
A pesar del evidente riesgo de imitar al maestro del suspense, lo cierto es que
el carismático Ibáñez Serrador salió airoso del empeño, y marcó a los
espectadores de la época. También fue muy popular la producción televisiva Historias
de la frivolidad, con Irene Gutiérrez
Caba, muy crítico con la censura de la época.
Experto en cine de terror, la
gran pasión de su padre, escogió este género para su debut como director de
cine, La residencia, protagonizada
por la veterana Lili Palmer. Interpretaba a Madame Fourneu, severa directora de
una residencia para señoritas con problemas. A veces alguna intenta escapar,
pero muere asesinada sin que sus compañeras vuelvan a saber nada de ella. Una
esmerada puesta en escena, inspirada en las producciones británicas de Hammer,
y un guión brillante, convierten en esta cinta en una de las mejores cintas de
terror jamás rodadas en España.
Pero Ibáñez Serrador era un
creador hiperactivo que necesitaba hacer cosas muy diferentes. Por eso cambió
completamente de registro convirtiéndose en el creador del concurso de la
televisión española más famoso de todos los tiempos, 'Un, dos, tres... Responda
otra vez', que empezó a emitirse en 1972, presentado por Kiko Ledgard. Su
nombre hace referencia a que constaba de tres partes muy diferenciadas, una de
preguntas y respuestas, una prueba física, y una parte, la subasta, en la que
los concursantes escogen un premio. Un personaje malvado, don Cicuta, se
alegraba si metían la pata. Hicieron furor las bellas 'secretarias' del
programa, algunas de las cuales se hicieron muy populares como Victoria Abril,
Silvia Marsó o Lydia Bosch.
El programa favorito del
propio Ibáñez Serrador es El televisor, de 1974, protagonizado por su padre, que advertía de los riesgos de la adicción televisiva.
En 1976, Chicho regresó al
terror cinematográfico con la espeluznante ¿Quién puede matar a un niño?, basado en una novela de Juan José Plans. Un
matrimonio británico recala en una isla habitada por niños angelicales únicamente
en apariencia... Poco después, el incombustible autor presenta a Televisión
Española un proyecto titulado Cartas al director, para una serie de suspense. Es rechazado, pero a
cambio le colocan como presentador de 'Mis terrores favoritos', antología de
las mejores películas de terror de todos los tiempos, presentadas por él. Pero
desde entonces abandonó el género casi por completo, dedicándose a la etapa más
larga del 'Un, dos, tres', presentada por Mayra Gómez Kemp, que posteriormente
fue sustituida por Jordi Estadella y Luis Larrodera. Creó también otros
programas como 'Waku, Waku', 'Hablemos de sexo' y 'El semáforo'.
A
pesar de su avanzada edad, y de que anda medio jubilado, Ibáñez Serrador, ha
seguido estando activo en los últimos años. En 2002 estrenó la obra teatral 'El
águila y la niebla', protagonizada por Luis Merlo. En 2005 regresó al terror
con La culpa, en la que una enfermera cree escuchar unos golpes
tras una puerta cerrada. Formaba parte de la excelente serie de telefilmes, Películas
para no dormir, que reunía a los mejores realizadores españoles
especializados en el género del momento, y que pudo ser un gran éxito de no
haber sido maltratada en su emisión televisiva.