La actriz Noomi
Rapace se ha hecho célebre por interpretar a Lisbeth Salander en la saga sueca Millennium, una mujer de inteligencia
extraordinaria y capaz de desencadenar una violencia inaudita.
Seguramente
le fue muy valiosa su sangre española para encarnar a un personaje tan lleno de
furia, pese a tratarse de una jovencita sueca. Y es que la protagonista de Los hombres que no amaban a las mujeres
tiene mitad de sangre nórdica y mitad de sangre española. ¡Quién lo diría!
Nacida en
Hudiksvall (Suecia) el 28 de diciembre de 1979, Noomi es hija de la actriz
sueca Nina Norén y del español Rogelio Durán, un cantaor flamenco procedente de
Badajoz. Su padre sin embargo, abandonó a la familia cuando Noomi era muy
pequeña, y eso la actriz no se lo perdonó. Decidió no estudiar nunca español y
cuando era pequeña no veía a España con buenos ojos. Normal...
A los 5 años
Noomi, su madre y su nuevo padrastro se fueron a vivir a Islandia, y allí fue
cuando a los 7 años participó brevemente en una película. Aunque no tenía que
recitar ningún diálogo, desde ese momento la jovencita decidió que iba a ser
actriz. Así pues, al cumplir los 15 años se trasladó hasta Estocolmo para
estudiar interpretación en la Stockholm Theatre School. Muy pronto encontraría
su primer papel, el de Lucinda en la serie Tre
kronor (1996). Luego trabajó en algunas miniseries televisivas y
cortometrajes. En 2001 se casó con el actor Ola Rapace (con quien tiene un
hijo, Lev, nacido en 2005), y adaptó su apellido para su carrera profesional,
que entonces comenzaría a despegar.
En 2003
destacó con un papel importante en el drama Capricciosa.
Dos años después trabajó en un thriller criminal titulado Blodsbröder. De mayor entidad fue el drama romántico Du & Jag (2007), en donde Noomi
interpretaba a la protagonista, Maja. Y al año siguiente recibió grandes
elogios al encarnar a Anna en el drama Daisy
Diamond. Noomi Rapace logró el premio a la mejor actriz en los Bodil
Awards, entre otros galardones. Más tarde, tras cosechar cierto éxito en la
serie Labyrinth (2007-2008), le llegó
el papel que cambiaría su vida, el de Lisbeth Salander, el personaje clave de
la trilogía Millennium, escrita por Stieg Larsson y convertida en fenómeno
literario en el mundo entero.
La propia
actriz explica cómo consiguió el papel: "Me sorprendió mucho que me llamaran
para una entrevista y luego para la audición de Los hombres que no amaban a las mujeres, porque Lisbeth está
descrita en el libro como una persona fea pero sexy, y esto significa que podía
ser de cualquier manera. No creía que con mi 'look' me pudieran elegir. Pero le
dije al director: "Si confías en mí y me das tiempo, voy a preparar a
conciencia el papel. Porque creo que puedo sacar a esa mujer de mí. Perderé
peso, me cortaré el pelo, voy a perder parte de mi feminidad para ganar más en
masculinidad, etc. Pero necesito tiempo para sacar al personaje de mi
interior". Increíblemente, él me dijo que sí. Y soy muy feliz." Noomi hizo
lo prometido y trabajó el personaje a conciencia, con una preparación física
extremadamente exigente y duradera. El resultado fue el éxito rotundo de la
saga, completada por La chica que soñaba
con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. Ese personaje le
valió a la actriz numerosos premios y nominaciones, pero sobre todo supuso un
escaparate mundial para su talento. De modo que desde allí saltaría a
Hollywood.
Pero antes
de su llegada al cine estadounidense, protagonizó el notable drama Beyond (2010), el debut tras las cámaras
de la actriz Pernilla August (Encuentros privados), así como el thriller noruego
Babycall (2011). Finalmente ha
entrado por la puerta grande de las superproducciones, gracias a Guy Ritchie,
quien le ha dado un papel principal en la esperada secuela Sherlock Holmes: Juego de sombras. Y la cosa parece que va a
cuajar, porque su siguiente estreno será Prometheus,
anhelado regreso de Ridley Scott a la ciencia ficción.