Se definía a sí mismo como un 'hombre de cine' y dejaba su huella personal en todos los proyectos que sacó adelante. Trabajador, persistente y tenaz, Pedro Masó es por méritos propios un guionista a reivindicar que sabía darle al público lo que quería. Quizás es un desconocido a nivel popular, y siempre se quejaba de estar "un poco olvidado", pero de su pluma han salido grandes éxitos del cine español que sí se recuerdan masivamente. Y aunque destacó especialmente como guionista, también fue un prolífico productor y dirigió catorce largometrajes, así como episodios de famosas series televisivas. Masó falleció el martes, 23 de septiembre de 2008 en Madrid.
Dicen los que le conocían bien que era un hombre tan honesto como los personajes de sus películas (el padre aparejador de La gran familia, por ejemplo). Pedro Masó Paulet nació en la capital de España, el 26 de enero de 1927, en el seno de una familia de origen catalán. Su pasión por el cine nació cuando era muy joven, y colaboró interpretando un pequeño papel en Castillo de naipes. "Cobré 27 pesetas con 50 céntimos por ese trabajo", recordaba Masó. Acabó trabajando como botones, a los 14 años, en los estudios Chamartín. "Llevaba agua, café y cigarrillos a todos los que trabajaban allí", contaba regularmente, pues se enorgullecía de haber empezado en la industria del cine desde lo más bajo. Poco a poco, fue escalando puestos hasta que llegó a ser ayudante de producción en El escándalo, una película de José Luis Sáenz de Heredia. Tras pasar a ser jefe de producción, debutó como guionista en el drama Como la Tierra. Poco después escribía junto a Manolo J. Salvia la comedia Manolo, guardia urbano, uno de los grandes éxitos del cine español, con una interpretación inolvidable del siempre secundario Manolo Morán.
Masó siempre supo dar en la diana. Escribió Las chicas de la Cruz Roja, que triunfó en las taquillas, así como El día de los enamorados, un film coral que tuvo hasta una secuela, titulada Vuelve San Valentín. También respondió masivamente el público a sus dos mejores trabajos con diferencia, la hilarante comedia Atraco a las tres -en la que unos trabajadores que en el fondo son buenas personas planean un atraco a su propia sucursal bancaria- y la entrañable La gran familia -también producida por él y dirigida por Fernando Palacios- con la que arrancó lágrimas a mansalva a los espectadores cuando el pequeño Chencho se perdía en la Plaza Mayor de Madrid. "¿Ha visto usted un niño solo, así como perdido?", preguntaba el irrepetible Pepe Isbert que se llevaba una enorme reprimenda por volver sin el chico. Tuvo dos secuelas de cine -La familia y uno más y la desmejorada La familia, bien gracias- y muy posteriormente el propio Masó reunió a gran parte del reparto original en La Familia... 30 años después, un aburrido especial televisivo.