La personalidad de Peter Mullan es sin duda volcánica. Cineasta determinado, la vida no parece haber sido fácil para él, y esto sin duda se refleja en su trabajo actoral y de director.
Peter Mullan nació el 2 de noviembre de
1959 en Peterhead, Escocia, Reino Unido. La suya era una familia católica
humilde con ocho hermanos, en la que Peter hacía el número seis. La madre era
enfermera y el padre técnico de laboratorio, y la infancia de Peter no fue
feliz por culpa del alcoholismo de su progenitor. La complicada situación
familiar le empujó a pasar parte de su tiempo en la calle, integrado en una
pandilla, o a trabajar de "gorila" en pubs. De todos modos su vida no se torció
definitivamente, y pudo acudir a la Universidad de Glasgow a estudiar historia
de la economía y drama. Justo cuando iniciaba sus estudios le llegó la noticia
de la muerte de su padre por un cáncer de pulmón. La época estudiantil parece
que fue muy estresante, pues Mullan ha contado que sufrió un colapso nervioso,
tantas horas de actividad ocupaban su día.
A Mullan le atraía la realización
cinematográfica, hasta el punto de que intentó ingresar en la Escuela Nacional
de Cine, pero al no lograrlo, tomó la vía alternativa de la interpretación,
donde había hecho sus pinitos de adolescente en una función navideña. No debutó
como actor inmediatamente, fue en 1988 cuando empezó a moverse públicamente en
las tablas de un teatro. También en ese año logró algún trabajo televisivo menor,
y en 1990 se estrenaba en el cine con El
gran hombre, donde coincidió con Liam Neeson. Las cosas van claramente poco
a poco, pero merece la pena reseñar 1991 como un año clave fílmicamente para
Mullan, porque encuentra en Ken Loach un alma gemela y hace con él Riff-Raff. Obviamente es más jugoso el
papel protagonista que hace con él en 1998 en Mi nombre es Joe, pues le suponer el premio al mejor actor en
Cannes. Y desde luego, películas rabiosas y de denuncia que obran en su haber
como Las hermanas de la Magdalena
(2020) y Neds (2010) son deudoras del
modo de hacer de Loach, aparte de ser muy personales, con ecos de su dura vida
juvenil.
Pero no debería avanzar tan deprisa.
Cuando está aún principiando su carrera profesional, en 1989, se casa con Ann
Swan, con quien tiene tres hijos, aunque acabarán separándose. Mullan hará
pinitos como director filmando cortos, mientras se afianza su trayectoria
actoral asociándose con Danny Boyle en Tumba
abierta (1994) y Trainspotting
(1996). También es de suponer que le haría ilusión rodar a las órdenes de Mel
Gibson la multioscarizada Braveheart
(1995), pues abordaba la rebelión de su paisano escocés William Wallace contra
el rey inglés Eduardo I en el siglo XIII.
Su debut en la dirección se produce en
1998 con Orphans, que describe la
reunión de cuatro hermanas tras las muerte de su madre; el film menos conocido
de Mullan como director ya da pistas del tipo de historias que le interesa
contar: familiares y del ambiente en el que se ha criado, no hablará de lo que
no tiene experiencia; a veces ha explicado que no es que quiera dirigir, sino
que tiene que dirigir, siente esa necesidad. Y aunque tiene innegables
cualidades como realizador, sus filmes son como un puñetazo en el estómago del
espectador, no son desde luego de los que te alegran el día. Prueba de ello es Las hermanas de la Magdalena, que le da
el León de Oro en Venecia en 2002. El film resultará terriblemente polémico por
la visión sesgada y visceral que da de la Iglesia católica, al describir los
abusos que sufren las huérfanas de un convento regentado por monjas. También es
muy duro Neds (2010), donde el
protagonista es un adolescente con familia desestructurada, no faltando extrañas
escenas oníricas de tipo religioso, y un personaje de alcohólico interpetado
por el propio Mullan, inspirado sin duda en su padre. Aunque el cineasta
asegura que no es una historia autobiográfica, parece claro que hay mucho de
Mullan y su entorno en el film.
Como actor, Mullan irá sumando papeles
menores en filmes comerciales de distinto pelaje, como Hijos de los hombres (Alfonso Cuarón, 2006), La última legión (2007) y Harry
Potter y las reliquias de la muerte (1ª parte) (David Yates, 2010). De modo
que en 2011, veinte años después de su encuentro con Loach ha sumado dos
importantes hitos en su carrera. Su papel protagonista en Tiranosaurio, terrible película de su colega actor Paddy Considine,
donde encarna a un personaje que le viene al pelo, violento, cínico y de vuelta
de todo, es memorable; porque pese a su brutalidad, es sin duda un ser humano.
Además ha hecho con Steven SpielbergWar
Horse (Caballo de guerra).