Sus interpretaciones son siempre intensas y
brillantes aunque la película no le vaya a la zaga. Gracias a eso, a su aspecto
tímido y a su mirada profunda, Pilar López de Ayala se ha convertido en una de
las actrices jóvenes con más prestigio del panorama español. Destaca en
películas de época, y eso que en España casi ni se hacen.
La
madrileña Pilar López de Ayala Arroyo nació el 18 de septiembre de 1978. Debutó
en el cine a los 17 años con un papel muy breve en El niño invisible y participó en alguna
obra teatral, Aunque estudió interpretación y foniatría, su mejor escuela fue
la televisión. "Es un
medio en el que se trabaja de una forma muy frenética, bajo una presión grande
y con cierto estrés diario, pero también ése es su lado positivo, la adrenalina
diaria de tener que estar a tope", comenta la actriz.
Tras
abandonar la serie se concentró en el cine, en títulos como Báilame el agua donde era una joven que
había abandonado su hogar tras pelearse con su familia y se había establecido
en Madrid. En Besos para todos, de Jaime Chávarri, interpretó a una joven
gaditana de buena familia cuyo novio la dejaba abandonada, al enterarse de que
estaba embarazada. En busca de un padre para su hijo intentaba conquistar a un
aplicado estudiante. Su papel le valió una nominación al Goya a la mejor actriz
revelación.
Su
consagración definitiva le llegó en 2001 con Juana la loca, donde se transformaba
en el conocido personaje histórico. Aunque el director Vicente Aranda le dio un
enfoque discutible a la película, al presentar a la hija de los Reyes Católicos
como una mujer obcecada por el deseo sexual que le provocaba Felipe el Hermoso,
nadie dejó de reconocer la trabajaba interpretación de la actriz. Por su papel
ganó el Goya a la mejor actriz y la Concha de Plata en San Sebastián.
Por
desgracia, López de Ayala no supo sacar rentabilidad a la notoriedad que le dio
la cinta, pues tardó cuatro años en volver a aparecer en las pantallas, en la
coproducción internacional de época El puente de San Luis Rey, que no obtuvo la
repercusión deseada. También resultó un tanto decepcionante Obaba, adaptación de una
novela de Bernardo Atxaga por parte del realizador Montxo Armendáriz, en la que
lo mejor -con diferencia- era su interpretación como maestra.
En
la comedia de David TruebaBienvenido a casa interpretaba a la novia
embarazada de un fotógrafo que empezaba a trabajar en una revista, pero ella
estaba a un nivel excesivamente superior al de Alejo Sauras, el protagonista
masculino. También interpretó a la mujer de Malatesta en Alatriste, una de las mayores
superproducciones del cine español, pero a pesar de que aparecía de las
primeras en los títulos de crédito, su aparición es mínima y casi
anecdótica.
También
era Pilar López de Ayala lo mejor de Las 13 rosas, de Emilio Martínez
Lázaro, sobre las famosas trece jóvenes ejecutadas en la postguerra. Brillaba
con luz propia como Blanca Brisac, una madre de familia católica. Para la cinta
de José Luis Guerin En la ciudad de Sylvia se aprendió sus diálogos en francés fonéticamente. No fue la única
vez que habló ese idioma, pues repitió en la comedia gala Como los demás, donde era una madre de
alquiler contratada por una pareja de gays. También pasó por el cine luso de la
mano del veteranísimo Manoel de Oliveira, que en El extraño caso de Angélica la convirtió en la
mujer aludida en el título.
Aunque
demostró sus cualidades para la acción en Sólo quiero caminar, el film pasó
desapercibido. Por suerte, ha recuperado el éxito gracias a Lope, donde encarna a Elena
Osorio, una de las dos mujeres de las que está enamorado el celebérrimo
dramaturgo protagonista. Justo después de esta cinta ha sido contratada por
Juan Carlos Fresnadillo para su ambicioso y prometedor thriller Intruders.
Tan discreta es Pilar López de Ayala que no abre la boca nunca en
cuestiones personales. Ni siquiera se ha sabido quién es el afortunado que
tiene como pareja.