Su nombre evoca un tiempo legendario de
cine clásico, de historias inolvidables y sueños imposibles, de estrellas
rutilantes y de rostros perfectos hasta la exageración.
Quizá Rhonda
Fleming no sea recordada como una de las mejores actrices de la historia, pero
sin duda tuvo su momento y desde luego hizo películas para el recuerdo. Por si
eso fuera poco, su señas de identidad eran muy difíciles de olvidar, con ese
cabello en cascada, rojo purasangre, tan terso y ondulado, rostro redondo de sonrisa
franca, amplia y esa mirada tan clara, tan azul. Era el rostro ideal para
interpretar a mujeres dulces, simpáticas, sociables, amantes y heroínas de
aventuras y westerns, aunque también supo más de una vez encarnar a pelirrojas
sibilinas y difíciles de manejar.
Nacida con
el nombre de Marylin Louis, la actriz nació en el mismísimo Hollywood,
California, el 10 de agosto de 1923. Era hija de una modelo y actriz procedente
de Nueva York y estudió en Beverly Hills. Parecía claro que lo suyo iba ser la
interpretación y así fue. Aunque debutó a los 20 años con un pequeño papel de
bailarina en el western de John WayneEn
el viejo Oklahoma, su primer papel acreditado lo obtuvo dos años después en
Recuerda, la fantástica película de
Hitchcock protagonizada por Gregory Peck e Ingrid Bergman. Le siguió La escalera de caracol, magistral film
de cine negro dirigido por Robert Siodmak. Su rostro blanco y sus ojos claros
brillaban con gran intensidad en ese tipo de películas donde el tratamiento
fotográfico es tan espacial. Lo mismo sucedió en la obra maestra de Jacques
TourneurRetorno al pasado, en donde
Rhonda interpretaba a la dulce novia de un Robert Mitchum atormentado que podía
escapar de su pasado. Hizo luego sus pinitos en las películas de aventuras,
como en Adventure Island o la más
conocida Un yanqui en la corte del rey
Arturo, junto a Bing Crosby.
Pero sus
tempranos éxitos profesionales no iban parejos a la felicidad en su vida
personal. En 1948 se divorció de su primer marido, con quien tuvo un hijo (el
actor Kent Lane), y se volvió a casar en 1953, pero su matrimonio volvió a
romperse. Aún le llegarían otros dos matrimonios y otros sendos divorcios antes
de casarse por quinta vez en 1978 con el productor Ted Mann, y, esta vez sí,
vivir felizmente hasta la muerte de su cónyuge en 2001.
La década de
los 50 le trajo mucho trabajo y el momento de mayor esplendor en su carrera.
Aunque su filmografía es irregular en aquellos años, rodó también filmes bastante
consistentes, casi todos en los géneros del western y de la aventura, aunque
con algunas felices apariciones en thrillers de cine negro, como en la
estupendas Cry Danger (1952), Mientras Nueva York duerme (1956), del
gran Fritz Lang o Ligeramente escarlata,
según la novela de James M. Cain. En 1951 coincidió con Ronald Reagan en la
primera de las cuatro películas que rodó con él: el western El último
destacamento (1951), las aventuras de Hong
Kong (1952), el thriller Tropic Zone
(1953) y otro film del oeste, El jugador
(1955). Por aquellos aquellos años, el género de aventuras estuvo
representado por The Golden Hawk
(1952), con Sterling Hayden, Serpent of
the Nile (1953) o Jívaro (1955),
entre otras películas de menor categoría.
Pero en el Hollywood de aquel tiempo las estrellas agonizaban
increíblemente temprano. Y por desgracia eso le fue sucediendo poco a poco a
Rhonda Fleming. Aún tuvo tiempo sin embargo de rodar algunas películas muy
significativas, tales como la mítica Duelo
de titanes (1957), de John Sturges, o el drama Después de la oscuridad (1958). Por llamativo que parezca, a partir
de 1960 -¡cuando la actriz tenía tan sólo 37 años!- ya prácticamente sólo
intervino en diversos episodios de series de televisión, como en Caravana (serie), y en algún ocasional
telefilm. Pero eso no significa que la actriz no aprovechara el tiempo. Es
miembro de varias organizaciones educativas medioambientales, culturales y
sanitarias. En especial, en 1991 puso en marcha junto a su marido la Rhonda
Fleming Mann Clinic for Women's Comprehensive Care, en Los Ángeles, dedicada al
cuidado ginecológico de las mujeres y al año siguiente dio comienzo otro centro
con su nombre dedicado al tratamiento del cáncer femenino.